Desde Roma

DESDE ROMA

LA VIDA EN CRISTO - Índice

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Pau Manent

Nuestro muy estimado colaborador y recientemente ordenado diácono, Pau Manent, ha concluido la serie "La Vida en Cristo" desde su sección "Desde Roma".

Han sido 12 capítulos, incluidas la introducción y la conclusión, en la doble modalidad de escrito y vídeo, que ahora presentamos en forma de índice, con los enlaces a los vídeos de cada uno de los capítulos.

En el último de ellos, Mn Pau Manent nos anuncia que en septiembre comenzará una nueva serie que desde esta página os ofreceremos.

Mientras, esperamos que podías disfrutar con estos vídeos tan bien fundamentados en la Palabra de Dios y con una exposición clara y didáctica.

LA VIDA EN CRISTO

1. INTRODUCCIÓN

https://www.youtube.com/watch?v=VzcI4biijL0

2. HECHOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS

https://www.youtube.com/watch?v=HVvUNK8tVf4

3. LA CAÍDA

https://www.youtube.com/watch?v=x2AoiCFEVsM

4. EL DECÁLOGO

https://www.youtube.com/watch?v=WbUGpzhgdng

5. LOS CÁNTICOS DEL SUFRIMIENTO DEL SERVIDOR

https://www.youtube.com/watch?v=pV7IQPiHsas

6. COMO UN PADRE AMA A SU HIJO, EL SEÑOR AMA A SU PUEBLO

https://www.youtube.com/watch?v=azBB5BTyZrU

7. LOS SABIOS DE ISRAEL NOS ENSEÑAN A VIVIR BIEN

https://www.youtube.com/watch?v=HY2W92FzWjo

8. LAS BIENAVENTURANZAS

https://www.youtube.com/watch?v=Lq2ZJBYV-QI

9. LAS OBRAS DE MISERICORDIA

https://www.youtube.com/watch?v=cHMMhqRY-2E

10. SAN PABLO Y LOS HIMNOS AL AMOR

https://www.youtube.com/watch?v=tm6HJ5IkkMk

11. SAN JUAN Y EL MANDAMIENTO NUEVO

https://www.youtube.com/watch?v=mLKVqbs1OhY

12. SUMARIO FINAL

https://www.youtube.com/watch?v=YDiU6mkWooQ

Canal de Youtube de Pau Manent

www.youtube.com/user/paumb90

Web de Pau Manent

www.paumanent.es

Enlace a la sección "Desde Roma" de la web de EAB

www.eabiblia.org

Pestaña "Reflexionamos", ítem "Desde Roma"

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DESDE ROMA

Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRISTO - Cap. 11

SAN JUAN Y EL MANDAMIENTO NUEVO

La semana pasada vimos dos textos de san Pablo hablando sobre el amor. Algunos pudisteis pensar si no era san Juan quién más habló sobre el amor, y es cierto, Juan habla mucho del amor. Por eso hoy vamos a repasar tres versículos del corpus juaneo y veremos cómo trata el tema de la vida en Cristo este gran apóstol.

El mandamiento nuevo

“Os doy este mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros. Así como yo os amo, debéis también amaros los unos a los otros. Si os amáis los unos a los otros, todo el mundo conocerá que sois mis discípulos” (Jn 13, 34)

El mandamiento nuevo que Jesús nos ha dejado es el mandamiento del amor. No es un mandamiento nuevo en su formulación: ya estaba contenido en la ley y en los profetas; y los libros sapienciales no dejaron nunca de citarlo. La relación del hombre con Dios siempre ha sido una relación de amor que se expresa en el amor “cultual” con Dios y el amor con el prójimo, símbolo del amor de Dios.

La novedad que introduce Jesús en este mandamiento es la plenitud del amor: un amor que no calcula, que no hace diferencias entre personas dependiendo si pertenecen o no al pueblo de Dios, un amor que supera las exigencias de la ley, y finalmente un amor que llega hasta la entrega de sí mismo para la salvación de todos nosotros, pecadores.

Y lo más importante: Si os amáis los unos a los otros, todo el mundo conocerá que sois mis discípulos. El amor es el símbolo del cristiano, el amor es el sacramento que posibilita nuestra relación con Dios. Si no hay amor, no hay relación posible con el prójimo ni con Dios.

La aplicación del mandamiento nuevo

“Pero quien dice: “Yo le conozco” y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no hay verdad en él. En cambio, en el que guarda su palabra se ha perfeccionado verdaderamente el amor de Dios; de ese modo sabemos que estamos unidos a él. El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo” (1Jn 2,4)

La advertencia habla por sí misma: el amor es sacramental y el amor todo lo ilumina. Quien vive en el amor vive en la verdad, quien vive en el odio, vive en la mentira. Quién vive en el amor vive en Cristo, quién vive en el odio no puede vivir en Cristo. Quién vive en el amor, vive como vivió Jesucristo, y esto no se limita a una vida exterior, sino a toda una vivencia interior: vivir sacramentalmente en Él, mostrando en la propia vida la vida que Él nos proporciona

La esperanza cristiana

“Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque aún no se ha manifestado lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque le veremos tal como es” (1Jn 3, 2)

Terminamos igual que la semana pasada con sal Pablo: la fe se termina, igual la esperanza se termina, pero el amor permanece

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LA VIDA EN CRISTO (7)
LOS SABIOS DE ISRAEL nos enseñan a vivir bien
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En el vídeo de esta semana, el séptimo de la serie sobre la vida en Cristo, tratamos un tema interesante: la vida que nos proponen los sabios de Israel. Seguro que muchas veces habréis

recibido algún mensaje con una frase filosófica escrita por Confucio, Tao o

algún sabio de las tierras del Sol naciente. Pues nosotros también tenemos

una bella colección de dichos propuestos por los sabios de Israel,

recogidos en cuatro libros a lo largo de casi dos mil años, y servidos en

bandeja para que nosotros abracemos una vida de felicidad.

Enlace al video en youtube
https://www.youtube.com/watch?v=HY2W92FzWjo

LA VIDA EN CRISTO (
LAS BIENAVENTURANZAS

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Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Nuestra ansia de posesión de cosas nunca será plenamente saciada. Siempre saldrán nuevos productos que nos parecerá decir: ¿Cómo no se había inventado esto antes? Y mientras recorremos la vida vamos acumulando cosas, nuestra mochila va creciendo de tal modo que es ya difícil moverla. Y, sin embargo, seguimos sintiendo un vacío interior, dado que ninguna posesión nunca nos saciará. Y esto es una gran pobreza, dado que nada de lo que tenemos corresponde a lo que realmente nos satisface.
Por eso Jesús nos dice que, si realmente queremos ser felices, no debemos de ir acumulando cosas en nuestra maleta, sino que debemos de dejarla vacía, debemos amar nuestra condición pobre para así poseer una condición renovada, la condición de los ciudadanos del Reino de Dios: en este Reino no se valora a las personas por lo que tienen, sino por lo que son, por lo amadas que son del Padre y por cuánto amor pueden compartir con aquéllos que los rodean.
La verdadera felicidad no está hecha de cosas, sino de la experiencia de la plenitud del Reino.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

La mansedumbre es esa cualidad de la dulzura, de la benignidad, de la suavidad en el trato. Que tan gran cambio nos ofrece Jesús en esta savia frase: mientras el pensamiento de la sociedad sigue una línea de la competencia, muchas veces desleal, Jesús nos propone la vía de la mansedumbre.
Nuestra sociedad nos dice que para conseguir las cosas es necesario muchas veces pasar por delante de otros, ser competitivo, jugar sucio, enfadarse y ser un capullo. Pues esta forma de actuar no te hará feliz, ya que cada vez estarás más solo, sin amigos, solo con competidores que piensan que eres el más tonto del grupo, y te volverás un insoportable.
En cambio, el manso conseguirá igualmente sus propósitos, y, además, se granjeará buenas amistades, será respetado por todos, y su autoridad sobre los quehaceres de este mundo no será una autoridad posesiva, sino servicial. Por eso podemos decir que la felicidad no se encuentra en el dominio de las cosas, sino en el servicio que con ellas podemos ofrecer.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Esta es la frase que más me choca, porqué por un lado proclama la felicidad, y por otro, proclama el lloro: dos ideas que nos parecen opuestas, ya que quién llora habitualmente lo hace por tristeza, no por felicidad. Pero aquí entra en juego un tercer y muy importante elemento: la consolación que solo otra persona te puede ofrecer.
Tus tristezas no se irán por arte de magia, ni por realizar un viaje de ensueño, ni por poseer muchos bienes… la tristeza de verdad va mucho más allá de las puras apariencias y hace descender sus raíces hasta lo más profundo del corazón, donde nos quiere encerrar en la soledad. ¿No os ha pasado nunca que cuando estás tristes queréis estar solos y que nadie os consuele? Esta es la dinámica de la tristeza que quiere llevar a la depresión.
En vez de eso, déjate consolar: quien viene es alguien que tiene la llave de tu corazón y quiere que seas feliz. Después del lloro siempre vienen los gritos de alegría.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

La justicia es esa palabra que usamos muchas veces sin saber bien qué significa. Justicia es, en nuestro vocabulario, la virtud de dar a cada uno aquello que necesita: quien necesite ropa, alimento, techo, educación, salud… todo eso es un derecho y es de justicia que todos poseamos de unos mínimos recursos para vivir dignamente.
Nos pudiera parecer que será papá estado quien debe velar por dicha justicia, pero como todos habréis visto, la realidad no se ajusta a la idea: los estados y gobiernos no llegan a impartir la justicia hasta los confines de la sociedad. En cambio, sí que es posible hacer llegar dicha justicia a aquéllas personas que nosotros tenemos más cerca. La acción social no gubernamental, como la de la Iglesia, llega antes y mejor que la del gobierno: trabajemos todos juntos en construir una sociedad más justa (pero esto significa que todos tenemos que poder de nuestra parte, todos tenemos que sacrificar pequeños placeres a fin que nuestros bienes alcancen para todos).
Se es más feliz compartiendo que poseyendo, se es más feliz en dar que en recibir.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Amor por amor se paga, aunque tarde tiempo. Si respondemos con violencia a cualquier ataque, haremos de este mundo un lugar violento. Cambiar la dinámica de la sociedad es algo complicado y muy lento, pero es posible. De modo que si devolvemos amor ante la violencia, si devolvemos una palabra amable ante un desprecio, si devolvemos un signo de cariño ante un signo de odio, estaremos contribuyendo a cambiar el mundo, y tarde o temprano, llegaran los signos del amor a nosotros.
¡Qué bien que se siente uno al ir en contracorriente de la sociedad y devolver una bendición en lugar de una maldición! La persona que vino con ganas que guerra se va sabiendo que no tienen nada que hacer ante una cara amable y sonriente, y queda interpelada: algún día cambiará.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Una habitación desordenada, sucia, donde todo está fuera de sitio… no ayuda a mantener la calma y la serenidad; en cambio, una habitación limpia y ordenada es símbolo de una actitud serena y calma ante la vida.
Igualmente ocurre con nuestro corazón: si nuestro corazón está apesadumbrado por el peso de los pecados y de las malas acciones, si nuestro corazón va buscando agua en los pozos de aguas sucias y putrefactas, al final, no serás feliz. Pero si te empeñas en limpiar tu interior, en beber del agua límpida y pura que te ofrece el evangelio, entonces descubrirás el camino de la felicidad y podrás compartir tu vida con aquél que más te ama, el Señor.

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

La bienaventuranza de la paz está muy conectada con las anteriores: ser manso y no volver mal al mal; ser hombre justo y dar a cada uno aquello que necesita, ser limpio de corazón y no buscar apropiarse indebidamente de aquello que no me pertenece, sea material o no. La paz surge de todo esto. El profeta Isaías ya nos lo recuerda que la paz es fruto de la justicia: sin justicia no es posible tener un mundo digno, y sin dignidad, no hay tranquilidad, no hay comunión, no hay paz.
Trabajar por la paz no es cosa de broma, es una tarea difícil porqué exige que cada uno se desposea de sí mismo y busque más el bien común que el bien propio, que busque la comunidad y no la individualidad, que busque el bien del otro y no el bienestar de uno mismo. Serán estos los mensajeros de Dios, ya que en estas acciones será Dios quien se manifieste poderoso, quien ayude con su Espíritu Santo a crear un nuevo Reino de paz y de justicia.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Quien piense que aplicar todos estos consejos será cosa fácil anda muy equivocado. Ser misericordioso, hombre de paz y justo, limpio de corazón, abrir el corazón al hermano y quien estime ja pobreza estará andando en contra del sentir general de la sociedad: será un profeta de los antivalores sociales, pero será un profeta de las virtudes cristianas.
No nos ha de quitar la serenidad la persecución por causa de la justicia del Reino de Dios, más bien debemos perder el sueño pensando en tantos que aún no han descubierto el tesoro que nosotros ya poseemos, y debemos rezar por ellos.
En el sufrimiento y en la persecución nuestra felicidad debe crecer, ya que imitamos con nuestra propia vida el recorrido hacia el patíbulo que Jesucristo recorrió para entregarse en favor nuestro. Sea la cruz del Señor nuestro apoyo y nuestra alegría; sea el reino de Dios nuestra esperanza.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

Ja justicia tiene un nombre propio: Jesús de Nazaret. Este Jesús no es solo un maestro de la ley, no es solo un profeta, es el Hijo de Dios que encarna en sí la plenitud de todas las virtudes. Por eso, al buscar la justicia, busquemos a Jesús, quien es el hombre Justo por antonomasia.

Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

Jesucristo ya ha vencido, y nosotros somos hijos de esta victoria: por eso no podemos seguir tristes, sino que debemos empezar a vivir como hijos e hijas libres en el Señor.
El Reino de los cielos se va desarrollando noche y día gracias al ímpetu que el Señor nos da, y a nuestra predisposición para ponerlo en práctica, sabedores que el Reino no será una realidad hasta que Jesucristo vuelva al final de los tiempos e imponga su justicia, y sea todo en todos.

Enlace al video en youtube
https://www.youtube.com/watch?v=Lq2ZJBYV-QI

Pau Manent Bistué
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DESDE ROMA
Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRISTO - Cap. 9
LAS OBRAS DE MISERICORDIA

No dejamos aún las palabras del maestro de Nazaret, porqué hoy quiero traeros otra lista de frases en que Jesús nos dejó el resumen de las tareas que transmiten vida. Como vamos descubriendo a lo largo del curso, nosotros estamos en este mundo para tener vida, y tenerla en Jesucristo. Si la semana pasada pudimos indagar con aquellos elementos que nos traen la felicidad, esta semana quiero reflexionar con los elementos que nos dan vida y que nos permiten dar vida.

Se encuentran un total de catorce consejos, llamados “las obras de misericordia”, los cuáles agruparé en secciones dado que algunos de estos consejos están muy relacionados.

Visitar a los enfermos.

Puede ser una tarea difícil y pesante, pues los enfermos y los ancianos no están en la plenitud de sus fuerzas. Muchas veces los hemos descartado en la sociedad, pensando en que no pueden aportar nada de nuevo, mientras los almacenamos en hospitales y residencias para que no molesten.

Dar vida es visitarlos, conocerlos, honrarlos, pues ellos son nuestros padres y abuelos, que nos han dado la vida. Visitar al que está impedido de sus facultades es honrarlo por quién es, una persona amada y que ama. Y tu recibirás una experiencia mucho más reconfortante que la que puedes tener en una salida de amigos o en un juego de ordenador.

Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo.

Es de justicia dar aquello que necesita daca uno para una vida digna, sin esperar que sea el estado quién se lo proporcione. Al final lo único que se te pide es dar algunas cosas materiales, pero aquello que se recibe es mucho más importante: se recibe la vida.

No pensemos que las cosas que poseemos nos pertenecen, porqué en realidad pertenecen al Señor, creador del cielo y de la tierra: nosotros solo somos administradores de estos bienes: por eso compartir aquello que tenemos con los necesitados no es solo un acto de altruismo, sino de justicia: es devolver aquello que siempre ha estado propiedad de la humanidad entera.

Visitar a los presos.

En un sentido similar al consejo de visitar a los enfermos, la visita de aquellos privados de su libertad proporciona una nueva vida. Una visita hecha siempre con misericordia, que no busca la confrontación, que no hace violencia con el victimario, sino que lo perdona, es una visita que puede salvar una vida.

En nuestra sociedad se nos ha metido en la cabeza que la prisión es un lugar de perdición, donde los presos son encerrados para evitar que causen mayor daño a la sociedad, pero olvidamos que la prisión es también un lugar de reforma en el que se intenta convertir a cada preso para que vuelva a ser un miembro de la sociedad. ¿Qué mejor manera que agilizar este proceso y obtener mejores resultados hay que no sea la visita de estos hermanos nuestras que se encuentran privados de su libertad?

Enseñar al que no sabe.

La incultura es uno de los problemas más graves de la sociedad, tanto antigua como moderna. Dicen que la ignorancia es atrevida. No sé si es atrevida, lo que sí sé es que la ignorancia es mortal.

No se trata solo de enseñar un conocimiento científico, típico de nuestra época: muchas escuelas y universidades seguro que lo harán mejor que nosotros. La cultura que nosotros debemos enseñar es el saber cristiano: el sabio no es quien sabe muchas cosas (ese es el científico), sino quien sabe vivir bien. Nosotros ya conocemos cuál es el camino de la vida; enseñémoslo a quien lo desconoce par que pueda tener, como nosotros, una vida en Cristo.

Dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca.

Íntimamente ligado con el anterior consejo, estos dos nos indican que también es nuestro deber corregir la vida de aquéllos que la lleven desviada, por sendas equivocadas. Un buen consejo en el buen momento puede salvar una vida; un consejo callado la puede mandar a la perdición.

No es pues solo un tema de las ciencias de este mundo, sino sobre todo un tema del conocimiento de la vida cristiana, una vida que es tan alucinante que queremos que todos participen de ella.

Perdonar al que nos ofende, Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

Siguiendo la misma estela de las anteriores, en este momento nos encontramos con los consejos más sufridos, porqué nos exigen perdonar y ser pacientes con aquéllos que siguen una vida equivocada y nos hacen sufrir.

Pues el perdón y la paciencia son dos de las virtudes de esta vida cristiana que hemos abrazado: ¿cómo podríamos enseñar a vivir en Cristo si no somos pacientes con quienes instruimos y no sabemos acoger sus errores? Como podríamos vivir plenamente nuestra vida de libertad si somos esclavos de nuestro ego y no podemos perdonar las ofensas? Perdón y paciencia, dos palabras que no están de moda pero que debemos tener muy presentes en nuestra vida diaria.

Consolar al triste.

Este consejo paradigmáticamente es muy similar a una de las bienaventuranzas que la semana pasada tratamos, pero aquí lo vemos desde el otro punto de vista. Si el triste tenía que esta alegre al esperar el consuelo, hoy Jesús nos dice que este consuelo debe salir de nosotros. De esta manera consolador y consolado entran en una dimensión de fraternidad que el Señor ha permitido y bendecido, de manera que la comunión se vaya extendiendo en todo momento y en todo lugar.

Enterrar a los difuntos, rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Es un deber moral y humano dar una digna sepultura a las personas fallecidas. Y esto no es una cuestión únicamente religiosa, es también una cuestión de humanidad: una digna sepultura honra al difunto, una sepultura indigna (es decir, la aspersión de cenizas, el abandono de cadáveres…) no honra la memoria del difunto.

La oración por aquellos que ya han fallecido o por aquéllos que se encuentran en una situación grave nos ayuda a tenerlos presentes en nuestra vida cuotidiana. No debemos pensar la oración como un elemento mágico, como una especie de intercesión idolátrica, sino como un memorándum de la persona que hemos amado y a quien deseamos el mejor de los finales: la vida eterna en Dios.

Enlace al video en youtube
https://www.youtube.com/watch?v=cHMMhqRY-2E

Pau Manent Bistué
www.paumanent.es 

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DESDE ROMA

Pau Manent Bistué

LA VIDA EN CRISTO - Cap. 10

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SAN PABLO Y LOS HIMNOS AL AMOR

La teología paulina es muy rica en ejemplos que explican cuál es la manera mejor de vivir cristianamente: trata temas de la relación con los padres y con los maestros, política social económica, temas de sexualidad, la oración, el culto… habla prácticamente de todo, y por eso recibe merecidamente el título del Apóstol que dio forma al cristianismo.

De entre todos los temas de que Pablo habla yo solo me centraré en el comentario de dos himnos que pienso que sintetizan el mensaje cristiano, un mensaje de amor. Estos dos himnos son el del capítulo octavo de la carta a los romanos; y el himno de la primera carta a los corintios, llamado el himno del amor.

Himno a los Romanos

¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la muerte violenta…? Como dice la Escritura: “Por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte; nos tratan como a ovejas llevadas al matadero.”

Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo futuro, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor!

Rm 8,31-39

No sé si realmente es necesario comentar este himno, porqué es claro como el agua que bebemos. Nuestra vida está tan íntimamente unida a la vida de Cristo que nada nos podrá separar de Él. El verdadero amor supera todas las dificultades, el verdadero amor atraviesa montañas y valles… por eso nunca debes pensar que estás abandonado, sino que Cristo está muy cerca de ti.

¿El sufrimiento? No nos da miedo sufrir por el amor de Cristo, que es quien primero nos ha amado.

¿La angustia? Hay que ser un poco estoico (no por otra cosa, muchos de los consejos de san Pablo están muy relacionados con la filosofía estoica). ¿Por qué te angustias, por qué tu corazón está nervioso, si sabes que Cristo ha vencido? Deja que Él actúe en tu vida: busca primero el Reino de los cielos, todo el resto vendrá por añadidura.

¿La persecución? ¿La muerte violenta? Si así trataron al maestro, ¿cómo no van a tratar a sus discípulos? Si sigues a Cristo ya sabes con qué dificultades te vas a encontrar, pero como dijimos hace un par de semanas: benditos los perseguidos por mi nombre, porqué su nombre está escrito en el cielo.

¿El hambre, la desnudez? Como nos recuerda Pablo: así realizo en mi cuerpo los sufrimientos de Cristo. Unámonos a su sufrimiento con alegría, sabiendo que Él ya ha vencido.

¿Quién nos separará de su amor? ¿La muerte? El dolor de la muerte nos puede hacer pensar en un abandono de Dios, pero no es así. Quién muere para Cristo nace a una nueva vida con Él.

¿La vida? Y quién permanece aún en este mundo, continúe buscando el rastro de su presencia. Vivir para Cristo es abrazar la auténtica vida, en cambio vivir para uno mismo significa cerrarse y dejarse perder.

¿Los ángeles, los poderes y las fuerzas espirituales? El poder del demonio es limitado, en cambio el amor de Dios es infinito.

¿El presente o el futuro? No sabemos que nos traerá la providencia, pero, aunque sean pruebas y dificultades, todo se supera en la confianza de Aquél que primero nos ha amado.

¿Ni lo alto, no lo profundo, ni ninguna cosa creada por Dios? ¿Adónde va el mundo? ¿Hay algo que permanezca por siglos y siglos? No conozco ninguna obra humana que haya perdurado por siempre; y la creación, al final, está toda dirigida a Dios. ¿Podremos olvidarnos de Él si su creación siempre nos lo señala? No, no te separará de su amor.

¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor! Nada nos separará de tener vida en Cristo.

Himno a los Corintios

Si hablo las lenguas de los hombres, y aun las de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que retiñe. Y si tengo el don de profecía, y entiendo los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas; y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.

Tener amor es saber soportar, ser bondadoso; es no tener envidia, no ser presumido, orgulloso, grosero o egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, soportarlo todo.

El amor nunca dejará de ser. Un día cesarán las profecías, y no se hablará más en lenguas ni será necesaria la ciencia. Porque la ciencia y la profecía son imperfectas y tocarán a su fin cuando venga lo que es perfecto.

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre dejé atrás lo que era propio de un niño. Ahora vemos de manera borrosa, como en un espejo; pero un día lo veremos todo como es en realidad. Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día lo conoceré todo del mismo modo que Dios me conoce a mí. Hay tres cosas que permanecen: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante es el amor.

1Co 13,1-13

El himno del amor contenido en el capítulo 13 de la primera carta a los corintios es un resumen del concepto del amor… pero no puede quedar en ideas, ¡sino que debe hacerse realidad!

De principio a fin la idea principal del himno es que no existe nada más importante que el amor: ni ciencia, ni profecía, ni capacidad de hablar lenguas, ni fuerza, ni poder, ni posesiones… nada tiene ningún valor ante el amor. Todas estas cosas son buenas y nos pueden proporcionar una vida tranquila en este mundo, pero ¿quién quiere una vida tranquila si esta está vacía? Todas las cosas buenas se perfeccionan en el amor, en el poner a disposición del reino los propios dones, ya que no me pertenecen para el propio bien, sino para construir el Reino.

¿Cómo es el amor? Lo dice Pablo, el amor es bondadoso, humilde, misericordioso, solidario, no se enfada, no guarda rencor, no es orgulloso, no es egoísta ni presumido; el amor es justo y busca siempre la verdad. Cuando se dice eso de circuncidar nuestros corazones y no nuestros cuerpos, en alusión a la primera alianza abrahanica, se dice precisamente esto: quien pretenda pertenecer al pueblo de Dios debe eliminar de su actuar toda acción que lo cierre a la comunicación con su prójimo, ya que todos somos hijos en Dios y hermanos en Cristo, todos los hombres y mujeres formamos una gran fraternidad humana en Cristo Jesús.

El himno termina citando las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Pero de estas tres dice que solo permanecerá una: la fe se terminará el día que nos presentemos ante en Señor y lo veamos cara a cara; la esperanza se extingue al recibir el contenido de la salvación que se nos ha prometido; pero el amor no se termina: sea que vivamos sea que muramos, nunca se terminará el amor, ya que el amor es la única virtud que exige una relación recíproca entre dos. La fe y la esperanza son dos virtudes más racionales, si se me permite esta licencia, ya que afectan a nuestro conocimiento; pero la caridad toca la voluntad del hombre, y exige la relación: porque uno no se puede amar a sí mismo, sino que uno ama y puede ser amado por otro.

Conclusión

Solo hay una palabra importante: amor. Con eso lo hemos dicho todo. Vive en Cristo en el amor. Vive para el amor, no para ti, ya que eso no da vida, sino que la quita.

Enlace al video en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=tm6HJ5IkkMk

Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRIST (6)

COM UN PARE ESTIMA EL SEU FILL, EL SENYOR ESTIMA EL SEU POBLE

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Introducció

En el dia d’avui us vull portar una reflexió sobre dues dimensions de l’amor que Déu té per als homes: una dimensió paternofilial i una altra esponsal. Ens acompanyaran en el recorregut d’avui els profetes Jeremies i Osees, que foren dos profetes que predicaren l’amor de Déu per al seu poble expressant-la en la seva pròpia vida.

Osees

El profeta Osees té una vida amorosa difícil. Ell viu en el segle VIII a.C. a Israel, abans de la divisió del Regne. Ell va escoltar la paraula de Déu que li demanava de realitzar una acció profètica: havia d’escollir una dona infidel per a casar-s’hi. Va contraure matrimoni amb Gómer, una prostituta. Tot el poble d’Israel li deia a Osees: què fas? Ja saps que aquesta dona és una prostituta? Ja saps que aquesta dona no t’estimarà? Però res del que li deien els seus amics el va fer canviar d’opinió, i va prosseguir amb la seva acció profètica d’unir-se amb aquella dona. Varen tenir tres fills, els quals tenen un noms profètics: Jezreel, perquè Déu havia de castigar el seu poble; Lo Ruhama perquè el poble no serà compadit; i Lo Ammí perquè aquell pobla ja no seria més el poble de Déu. Aquests noms són molt forts i tota una declaració d’intencions de Déu respecte al seu poble de no voler-lo més. Per causa dels pecats de la mare, els fills en paguen les conseqüències de no ser estimats i de ser abandonats a la seva sort.

Gomer torna al seu ofici, abandona el marit, i tot el poble se’n riu del profeta. Però després d’això ve la vertadera acció profètica: Osees recorre tot el país cercant la seva muller fins que torna al seu costat. Gomer se n’adona de tots els béns de què gaudia al costat d’Osees, gaudia, sobretot, de la llibertat; mentre que quan tornà a la prostitució tornà a ser esclava d’una homes que no l’estimaven, sinó que utilitzaven el seu cos. Per això, al final, Gomer torna al costat d’Osees. I Osees, lluny de passar comptes per l’abandonament, té misericòrdia d’ella, la perdona i l’accepta de nou a casa seva.

Aquests personatges profètics tenen el seu paral•lel en el poble d’Israel: Osees representa al Senyor; Gomer representa Israel, i els fills són cadascú dels ciutadans del poble d’Israel, fills de la prostitució, fills bords que s’han desviat del camí del Senyor per culpa del pecat de la seva mare i que han anat darrere dels ídols, dels baals, unes figuretes de fang o de fusta que no tenen ànima, ni parlen, ni poden fer res perquè no són altra cosa que ídols, no déus. Però quan el poble d’Israel se n’adona que seguint els baals són un poble esclau mentre que el seguiment del Senyor els proporciona la vertadera llibertat, retornaran al Déu vertader, i aquest no passarà comptes, sinó que els perdonarà. Ho diu el profeta amb aquestes paraules:

Efraïm, com t’he de tractar?

¿T’haig d’abandonar, Israel?

¿Haig de tractar-te com Admà?

¿He de deixar-te com Seboïm?

Això em trasbalsaria el cor,

s’encendria la meva pietat.

No cediré a la meva indignació,

no tornaré a destruir Efraïm,

perquè jo sóc Déu i no un home,

sóc el Sant, present enmig teu:

no sóc dels qui es passegen d’ací d’allà!

Vindran des d’Egipte, com ocells,

com coloms des del país d’Assíria,

i els faré viure a casa seva.

Ho dic jo, el Senyor.

Jeremies

El profeta Jeremies és un altre profeta que amb la seva vida profetitza allò que li ocorre al poble d’Israel. Ell viu a Jerusalem en temps en que Nabucodonosor envaeix Judà i el poble és deportat a Babilònia. Jeremies volia acompanyar el seu poble a Babilònia, però els reis de Judà fugen de les mans de Nabucodonosor i es refugien a Egipte, i s’enduen amb ells Jeremies, de manera que el profeta està físicament lluny del seu poble, tot i que mai els abandonarà espiritualment parlant: el seu cor està amb el poble deportat.

El llibre del profeta Jeremies tracta molts temes, però em centraré només en aquells textos que estan relacionats amb l’amor paternofilial i esponsal del Senyor per al seu poble.

Proclama l’amor primer de la següent manera:

Recordo l’amor que em tenies de jove,

com m’estimaves al temps de les noces.

Em seguies pel desert,

per terres que ningú no sembra.

Israel era consagrat a mi, el Senyor,

com el primer fruit de la collita.

Si algú gosava menjar-ne, m’ofenia,

i els desastres li queien al damunt.

Ho dic jo, el Senyor.

Els poemes de la primera part del llibre expliquen la història d’una adopció in extremis: Déu passeja per la terra i troba un nadó nena, nua, bruta, abandonada… i Déu se’n compadeix, l’adopta, la neteja, l’alimenta i la vesteix, la fa tota una reina de casa seva. Però en la seva joventut, aquesta nena abandona el seu pare per anar-se a prostituir amb els baals. Déu s’enutja perquè ella l’ha abandonat, ha pagat malament tots els beneficis que ha rebut a casa del pare. Però al final ella veu que darrere dels baals no hi ha vertader amor, sinó només brutícia, domini i esclavitud. Ella tornarà a Déu, que no la castigarà, sinó que la tornarà a netejar, la tornarà a vestir amb els vestits de festa i la restituirà en la seva posició de reina. Aquesta dona és Israel, que s’ha pervertit, però que sempre té les portes de la casa del pare obertes.

Què hem aprés

Israel és per al Senyor i el Senyor és per a Israel. Com un pare no oblida els seus fills, Déu no oblidarà mai els seus fidels; com un espòs perdonarà la infidelitats de la seva esposa, Déu perdonarà les infidelitats del seu poble. Tot i que això pugui sembla dur i difícil, la misericòrdia del Senyor no coneix límits.

A vegades nosaltres sentim la temptació d’abandonar la tranquil•litat de la casa paterna a la recerca de “noves aventures”, pensant que el Pare ens és un límit, pensant que en la nostra situació concreta no podem conèixer món, com si tots ens fos un límit a la llibertat, o estiguéssim obligats a fer allò que no volem, com si tot ens volgués mal… però no és així.

Tornem doncs a l’amor primer, a aquell amor pur com el d’una jove parella o com a d’un pare novell. Tornem a casa del Pare, tornem a casa de la llibertat on podem viure amarats del seu amor incondicional.

Enllaç al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=azBB5BTyZrU

Pau Manent Bistué

www.paumanent.es

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LA VIDA EN CRIST (5)

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LOS CÁNTICOS DEL SUFRIMIENTO DEL SERVIDOR

En el día de hoy dejamos los libros de la ley, la Torá, para adentrarse un poco más en los libros proféticos, Nevi 'm, y así saber lo que dicen sobre el Señor y lo que nos dicen sobre cómo deberíamos' entablar relaciones con El Señor. No podemos hacer un análisis detallado de todos los profetas, ya que esto nos llevará demasiado tiempo, y sólo quiero hacer un pequeño enfoque a los profetas.

Hoy empezaremos con algunos textos que son muy densos y a la vez importantes, las cuatro canciones del sufrimiento servidor contenido en el libro del profeta Isaías. Vemos lo que él nos dice.

Primera canción: Is 42,1-4

Aquí está mi siervo,

que jo sostinc,

el meu elegit,

en quien he complacido.

He puesto sobre él mi Espíritu

para llevar justicia a las naciones.

No grita ni levanta la voz,

No la hace sentir en las calles.

No rompe el bastón agrietado

ni apaga el ble que vacil•la.

Trae justicia con firmeza,

sense vacil•lar ni doblegar-se,

hasta que se haya implantado en la tierra;

y los que viven lejos, en las islas,

Esperarán sus decisiones.

En la primera canción el profeta Isaías subraya algunas características del siervo sufrido, el mediador entre Dios y los hombres:

Es, ante todo, un hombre tocado por la mano de Dios, un hombre que está en unión íntima con Dios Padre y que es enviado por el Espíritu Santo. El que juega un mediador entre Dios y los hombres está tan cerca de Dios que comparte con Él la misma vida divina.

Es un hombre que pasa sin hacer ruido y sin enfrentar a las autoridades. Si quieres escucharlo, primero tienes que hacer silencio.

Él es misericordioso. Sabe cómo esperar que estemos en una posición para seguirle. Pero al mismo tiempo es justo, no dejar que ningún pequeño elemento de la ley o la justicia sea pasado por alto. Y así es como también debemos ser: de convicciones firmes, pero al mismo tiempo misericordiosos y cercanos a aquellos que no están dispuestos a seguir los preceptos del Reino de Dios. Porque la justicia no está abajo para colocarse al nivel de hombres pecaminosos, sino que debemos acompañar a los hombres tocados por el pecado para levantarse y conducirlos a una vida digna y justa.

Segunda canción: Is 49,1-6

Escucha a los que viven lejos,

a les illes!

Cuidado, ciudades lejanas!

Antes de nacer,

el Señor me llamó,

va pronunciar el meu nom

Cuando estaba en las entrañas de mi madre.

Él hizo mis labios

una espasa tallant,

me esconde a la sombra de su mano.

Me convirtió en una flecha aguda,

Bien guardada en su temblor.

Él me dijo: ′′ Tú eres mi siervo;

en tu, Israel,

Yo brillo mi gloria."

Pensé: ′′ Me cansé en vano,

He consumido para nada

Mi fuerza."

Pero el Señor tiene en sus manos

mi causa,

mi Dios me ha guardado

la recompensa.

Ahora el Señor ha hablado,

El que me formó

des del si de la mare

para ser su siervo,

para hacer que vuelva con él

el poble de Jacob

Y reúne a Israel alrededor de ellos.

A los ojos de Jehová soy precioso;

mi Dios es mi fortaleza.

Él dijo: ′′ Es muy poco

Puede usted ser mi siervo

para restaurar las tribus de Jacob

y trae de vuelta a los supervivientes de Israel.

Te he hecho luz de las naciones

para que traigas mi salvación

de una cabeza a la otra de la tierra."

La segunda canción, te confieso, es lo que más me gusta por su característica vocacional. Comienza exponiendo el origen del siervo: llamado desde la eternidad, desde el vientre de la madre, para ser flecha y espada afilada para llevar la palabra de Dios a los lugares más lejanos de la tierra. El Señor tiene una misión para nosotros, y nos ha dado características adecuadas para llevar a cabo. No te falta, ni te falta: tienes que seguir adelante con la tarea con lo que el Señor te ha proporcionado, eso es suficiente.

La canción continúa explicando que el siervo sufrido cree que han fallado en su tarea, de no haber cumplido bien su misión. Todo parece un fracaso: nada ha ganado, nadie sigue la palabra de Dios, además de que ha sido volcado, perseguido y tratado de matarlo... pero Dios consola a su siervo ya que en verdad ha hecho lo que le demandaron. Los resultados pueden no corresponder a lo que pensamos, pero el que trabaja bien para Dios nunca será deudos.

Tercer cant: Is 50,4-9

El Señor, Dios soberano,

Él me dio una charla que me convence,

porque, con la palabra,

Saber cómo sostener a los cansados.

Una mañana y otra me desvela

para que pueda escuchar

Y saber hablar y convencer.

El Señor, Dios soberano,

Él habló en mi oído,

Y no me he resistido

Ni he vuelto.

Detuve mi espalda

a los que me azotaron,

y las mejillas

a los que me arrancaron la barba;

No he escondido mi cara

frente a ofensas y escupidas.

Pero el Señor, Dios soberano, me ayuda,

y por eso no me doy por vencido;

Por eso paro mi cara como una roca

i sé que no quedaré avergonyit.

Yo tengo uno cerca

el qui em declara innocent.

Quién quiere comprometerse conmigo?

Vamos a mirar juntos en juicio!

Quién quiere acusarme? Déjame acercarme!

El Señor, Dios soberano, me defiende.

Quién puede condenarme?

Todos los que me acusan

se van a abofetear como un vestido

consumido por los arneses

Esta tercera canción se centra, como en la segunda, en la misión del siervo: proclamar la Palabra de Dios en cada rincón de la tierra. Para hacerlo, tiene la ayuda de Dios, quien lo sostiene en el camino, quien lo defiende contra los ataques de los incrédulos.

En el Señor hay que reabastecer nuestra confianza. Cerca de él, nada tenemos que temer.

Cuarto cant: Is 52,13-53,12

Quién puede creer

Lo que hemos oído?

A quien se ha revelado

El poder del brazo del Señor?

El sirviente ha crecido delante de él

como un crecimiento,

com una soca

Estoy reviviendo en el campo de salida.

No tenia figura

ni bellesa que es fes admirar,

ni una presencia que lo hiciera atractivo.

Fue despreciado,

rechazo entre los hombres,

home fet al dolor

y acostumbrado a la enfermedad.

Similar a aquellos

que ens repugna de mirar,

el menyspreàvem

Y lo tuvimos para nada.

De hecho, él estaba usando

Nuestras enfermedades

Y él había tomado sobre él

Nuestros dolores.

Nosaltres el teníem

por un hombre castigado

que Dios azota y humilla.

Pero estaba gravemente herido

Por nuestras faltas,

aplastado por nuestra culpa:

Recibí la corrección que nos salva,

Sus heridas nos curaron.

Todos fuimos como ovejas dispersas,

Todo el mundo estaba siguiendo su camino;

Pero el Señor ha cargado

Sobre él

La culpa de todos nosotros.

Cuando fue maltratado,

Se humilló a sí mismo y no abrió la boca.

Como los corderos trajeron a matar

o las ovejas mientras las aplastan,

ell callava

y ni siquiera abrió la boca.

Ha sido encarcelado y condenado,

Se lo llevaron.

Y a quién le importa su suerte?

Se ha comenzado

de la tierra de los vivientes,

lo mataron

Para las infidelidades de mi gente.

Lo han enterrado con los malandrines,

Lo enterraron entre los opulentos,

Al que no trabajó con violencia

Ni nunca tuvo perfidia en sus labios.

El Señor ha sido complacido

en el que había desmenuzado y afligido.

Cuando habrá ofrecido la vida en sacrificio

Para expiar por la culpa,

él verá a un descendiente,

vivirá mucho tiempo:

para él la designación del Señor

Llegará a un buen término.

′′ Mi siervo,

después de lo que sufrió

su alma,

Verá la luz y satisfará;

él, que es justo,

Él hará que todos los demás sean justos,

porque se ha apoderado de él

La culpa es para ellos.

Por eso les doy todo

En posesión,

Y tendrá multitud para botines,

porque se desnudó

desde la propia vida hasta la muerte

Y se ha contado

entre los malhechores.

Él lo ha educado

Los pecados de todos

i ha intercedit

Por sus infidelidades."

Esta cuarta y última canción es la más interesante de todas, ya que es lo que explica de una manera toda la pasión del Señor es fuerte, todo lo que ha sufrido por nosotros para darnos libertad y vida.

Dice: Que después de todos los castigos que sufrió ya no tiene una mirada agradable a la vista. Nuestro pecado ha hecho fea al Siervo Sofrent. Nuestras faltas sucias, tanto nosotros mismos como también los que nos rodean, como el Señor mismo. Este es también el misterio de la comunión de los santos: no sólo es para la comunicación de activos sacramentales, sino también para la distribución del pecado: cuando uno de los pecados, toda la Iglesia sufre sus efectos, y el Señor mismo regresa a ser clavado a la Cruz.

Pero sus heridas nos sanaron. Su sacrificio aceptado voluntariamente es el más hermoso sacrificio: hace pequeños para que crezcamos mayores; hace un esclavo para que seamos libres; toma nuestro pecado para que nos haga santos.

La humildad y mansedumbre del siervo sufrido es ejemplar. Acepta el castigo, aunque no tuvo pecado, no había hecho nada que le hiciera tan dura tristeza. Por esta razón, nosotros, también delante de lo contrario, tenemos que seguir adelante. Esto no significa que debamos guardar silencio ante las injusticias; pero debemos saber aceptar las oposiciones del día a día y unir nuestro dolor a la redención del mundo.

Finalmente vemos al siervo sufriendo ganando la amistad y autoridad de todos los que han compartido su sufrimiento con Él.

Conclusió

Qué tenemos que aprender de todo esto?

- La justicia y la misericordia están íntimamente unidos.

- Que todo el mundo tiene una misión en esta tierra, y esta es proclamar la palabra de Dios, para establecer el Reino en toda la tierra.

- Que esta no sea una tarea que Él confía en nosotros y desata, sino que por el contrario, Él está de nuestro lado ayudando a establecer su reino

- Que el sufrimiento que atravesamos no sea en vano: todo el dolor unido al dolor del Señor redime los males del mundo. Así como el Jefe sufrió hasta la muerte, el Cuerpo, es decir, la Iglesia, sufrirá también los dolores hasta que Dios sea todo en todo.

Y cuál es el sentido de todo esto? La vida, una vida compartida con el Señor para siempre, una vida vivida en plenitud.

Enlace al video en youtube

https://www.youtube.com/watch?v=pV7IQPiHsas

Pau Manent Bistué

www.paumanent.es

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LA VIDA EN CRIST (4)

EL DECÀLEG

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En aquesta quarta part sobre el tema de la vida en Crist

us vull portar una reflexió sobre el decàleg, els deu

manaments. Què són i quin significat tenen per a

nosaltres avui dia? On es troba l’origen d’aquests deu

manaments? I per què són tant importants?

Origen

El relat del llibre de l’Èxode ens diu que després d’alliberar el seu poble de l’esclavatge d’Egipte, va conduir-lo fins al peu de la muntanya del Sinaí, i allí va fer pujar Moisès, el profeta elegit, al cim de la muntanya, on es retirà durant quaranta dies. Després d’aquest recés Déu va donar les taules de la llei a Moisès, unes taules que contenien els deu manaments escrits pel dit de Déu directament sobre aquelles pedres.

Llei de llibertat

Els manaments d’aquestes taules no són donats al poble d’Israel de forma gratuïta, sinó que són donats després d’uns esdeveniments fundacionals. Déu ha estat el primer d’actuar, ha alliberat Israel de l’esclavatge d’Egipte i el condueix vers la terra promesa.

Déu vol fer un pacte amb el seu poble, una aliança. Aquesta aliança s’assembla a les aliances que fan els altres pobles entre ells, però en aquest cas no hi ha un pacte entre dos pobles, sinó entre un poble i el seu Déu. Aquest és el primer ensenyament: només un poble que és llibre pot contraure una aliança. Els pobles que no són lliures no en poden contreure, perquè són esclaus i només poden fer allò que el poble dominador els permet. En canvi, el poble d’Israel és un poble lliure, i per això pot contraure lliurement un pacte amb el seu Déu.

En segon lloc aquest pacte té un conjunt d’obligacions, tant per part de Déu com per part de l’home. Les obligacions que atenyen Déu és la benedicció: Déu beneirà el seu poble si aquest es comporta segons els preceptes, però Déu no el beneirà si no els compleix. Les obligacions de part de l’home són els deu manaments que tots nosaltres ja coneixem.

Llei negativa o llei positiva?

Quan ens acostem a aquest decàleg veiem que gairebé tot són lleis negatives. Excepte les primeres que atenyen a l’adoració de Déu i l’honra dels pares, tota la resta de normes són en negatiu: no mataràs, no cometràs adulteri, no robaràs… Ostes noi, se’ns prohibeix tot allò que és negatiu!

La llei negativa té una raó de ser: és molt més fàcil legislar en negatiu que en positiu. És molt més fàcil dir “està prohibit matar” que no pas dir “has de donar vida”; és molt més fàcil establir la prohibició de l’hurt que no pas establir una obligació a compartir i a usar bé dels béns dels quals disposem. Es diu que la llei negativa és concreta i intensiva, és a dir, que deixa molt clar allò que es pot fer i allò que no es pot fer; mentre que la llei positiva és abstracta i extensiva, és a dir, que no deixa clar allò que demana la llei, tot i que és una llei molt més exigent i que engloba la totalitat de la realitat.

Hem de pensar que aquesta llei del decàleg no és una llei per prohibir tot allò que és divertit de fer, sinó que és una llei per protegir els febles, els desemparats i els pobles… què seria del món si no tinguéssim aquestes normes?

Però hi ha quelcom més interessant: les llei del decàleg és, al cap i a la fi, un manual d’instruccions de l’home:

1 Allò a què està cridat l’home és a adorar Déu, a veure en Déu la plenitud dels seus anhels i a caminar vers Ell.

2 Allò que ha de fer l’home si vol caminar vers el Senyor és treballar pel bé dels altres homes. No matar significa donar vida; no cometre adulteri significa tenir cura del propi cos i viure una sexualitat sana acorde a la nostra naturalesa; no robar significa compartir allò que tinc per a que tothom pugui accedir als recursos que necessita per viure… i així amb totes les normes.

3 Finalment el decàleg també regula els nostres pensaments: no desitjar els béns de l’altre, no desitjar la dona de l’altre. Perquè en el cor és on neixen les males intencions. No hi ha cap altra llei en tot el món que regui els pensaments perquè el mal que puguem fer als altres requereix d’acció, no només de pensaments. Però en regular les nostres intencions aquest decàleg també ens diu que cal que estimem veritablement el nostre proïsme, que l’estimem des del fons del cor, que l’estimem en la nostra intimitat i no només externament.

Per tant veiem com la llei que contenen aquestes tauletes no és tant una llei negativa, sinó més bé una guia i un instrument per ajudar-nos a estimar millor, tant al Senyor com al nostre proïsme.

Llei imposada o llei acceptada?

Finalment vull tractar sobre la imposició de la llei. Sembla que aqueta normativa ens ha estat imposada. Vols ser cristià… té, aquí tens els deu manaments, segueix-los. No pas! El nostre credo no es basa en seguir uns manaments, que si bé són molt importants, no esgoten tota la riquesa del cristianisme.

Ningú t’ha obligat a acceptar aquest pacte amb el Senyor. És el Senyor que se t’ha manifestat i t’ha proposar de fer un pacte amb Ell. És el Senyor que vol fer-te un home o una dona lliure. És el Senyor que es fa igual a tu per a que tu puguis ser igual a Ell. Per tant, aquestes condicions contingudes en el decàleg no són pas una imposició externa, sinó que són unes clàusules que tu vols acceptar per estar més a prop de Déu.

Déu et vel fer lliure. Si prenem aquesta llei com una càrrega, en veritat no ets lliure, sinó que t’autoimposses un esclavatge. Però si prens aquest decàleg com l’instrument de la llibertat, és veritablement un instrument alliberador. Aquesta no és una llei que et tregui la llibertat, sinó una llei que te la dona restituint-te en la teva condició creatural, en la teva condició humana. És una llei que et fa més home.

Per resumir

Per resumir, el decàleg és la mostra que Déu et vol alliberar, vol fer de tu una persona lliure de tot esclavatge de pecat. Per això el decàleg, amb totes les seves prescripcions i en tota la seva amplitud és una llei que et marca quines són les línies que et condueixen a l’esclavatge i t’adverteix a fi que siguis lliure. No te la prenguis com un jou pesant, sinó com una càrrega lleugera que fe de tu un home o una dona plenament humana.

Enllaç al vídeo de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=WbUGpzhgdng

Pau Manent Bistué

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DES DE ROMA

Pau Manent Bistué

LA VIDA EN CRIST (3)

LA CAIGUDA

Avui us porto el comentari del pecat que recull la història dels orígens, és adir, els primers onze capítols del llibre del Gènesi, separat en quatre relats diferents: la temptació d’Adam i Eva, el fratricidi de Caín i Abel, el diluvi universal i la construcció de la Torre de Babel.

1. Transgressió: cercar la vida allí on no hi ha vida

Comencem per explicar el contingut de la primera transgressió. Ja vàrem comentar en l’anterior vídeo alguns elements d’aquesta caiguda, però avui hi aprofundim més.

I es que ens trobem amb la possibilitat de menjar el fruit de l’arbre de la ciència del bé i del mal, un arbre, que per altra part, està prohibit. I en canvi, Adam i Eva refusaren de menjar del fruit de l’arbre de la vida. Què va passar pel cap d’aquest dos personatges primigenis per elegir allò que està prohibit i refusar allò que està permès? Diu el llibre del Gènesi que la serp, la temptadora, digué a Eva:

Déu sap que, si un dia en menjàveu, se us obririen els ulls i seríeu igual com déus: coneixeríeu el bé i el mal.

I Eva va creure la serp, va seguir el seu consell. Dues ensenyances traiem d’aquí. En primer lloc aquest relat ens comenta quin és el desig més amagat de l’home i de la dona: és un desig de divinitat. Tot allò que ve significat per la divinitat, és a dir, felicitat, poder, amor, llibertat... és desitjat per l’home. L’home vol ser com Déu. Però hi ha dues maneres de ser com Déu. O bé apoderant-se indegudament de la divinitat, tal com feren Adam i Eva, o bé deixant que Déu ens revesteixi a cadascun de nostres de la seva divinitat. I aquest és el camí que Jesús ens va ensenyar: si vols ser com Déu, si vols viure una vida de plenitud en companyia del Creador, si vols compartir la teva vida amb aquell que primer t’ha estimat, només és possible de seguir un camí, que és el camí que Jesús ens va ensenyar: el camí de l’amor misericordiós envers del nostre proïsme. Però si per altra part decidim d’apoderar-nos-en indegudament d’aquesta vida, arruïnem tota la vida, arruïnem la divinitat, perquè no permetem que ningú més pugui participar-ne.

El segon ensenyament que hem de treure d’aquest relat del Gènesi és que no hem de dialogar amb el Temptador. El Temptador, també anomenat Satanàs, ve representat en el relat en la figura d’una serp, símbol de l’astúcia. No hem d’entrar a dialogar amb el Temptador, ja que ell sap més que nosaltres, ens coneix massa bé i sap quins arguments ha d’utilitzar per desviar-nos del bon camí. Amb el mal no es dialoga, davant del mal personificat només podem que fugir-ne i dir-li:

La meva vida és tota del Senyor Jesús, tu no tens res a fer amb mi.

2. Caín i Abel

El relat de Caín i Abel ens explica el primer fratricidi de la història, en que Caín va matar el seu germà Abel per enveja. Aquest relat ens pot semblar a vegades contradictori, perquè explica que a Déu va plaure l’ofrena d’Abel, en canvi va refusar l’ofrena de Caín. Llavors tots nosaltres ens posem en la pell de Caín i ens corrou per dintre la situació de desavantatge de Caín, ens sentim irats per dintre sabent que Déu ha refusat l’ofrena. I fins i tot ens sentim recolzats per justificar aquest assassinat.

Però el sentit del text no és aquest. La diferència en l’ofrena de Caín i d’Abel rau en l’objectiu d’aquesta ofrena. La de Caín era una ofrena de les acaballes de la collita, és a dir, va ofrenar a Déu les escorrialles, mentre que l’ofrena d’Abel va ser de les primeries dels ramats. Quina diferència: amb Déu no es pot ser garrepa. L’ofrena a Déu ha de sortir d’una voluntat lliure, del fons del cor, de l’estima envers el Creador. Però una ofrena garrepa que cerca en primer lloc del propi sosteniment i deixa Déu en un segon lloc, no serà una ofrena ben dirigida, sinó una ofrena que carca complir, però no agradar Déu.

Ara ens hem de fixar en la resposta de Caín davant la pregunta de Déu per al seu germà:

Que potser sóc el guardià del meu germà?

Doncs la resposta és que sí. Ja vàrem veure en l’anterior vídeo que l’home és un animal social, i avui veiem que aquesta societat s’estén en la dimensió fraterna, no només conjugal. Si no som capaços de cuidar dels nostres germans no serem possible de construir una societat plaent a Déu, no serem capaços de construir el Regne de Déu aquí a la Terra. I recordem que el nostre germà, tal com ens va ensenyar Jesús, avarca també els petits i rebutjats d’aquesta societat. Per això, en el dia del judici final, tal com ens explica Mateu en el capítol XXV del seu evangeli, el jutge ens preguntarà què hem fet per als nostres germans, en quines ocasions hem donat menjar o beguda, roba o allotjament a aquells que no en tenien possibilitat.

3. Diluvi: el creixement del mal

Passo ràpidament al relat del diluvi universal. Tots coneixem aquest relat del qual se n’han fet pel•lícules, joguines, videojocs, llibres... i que està en el nostre subconscient. Quatre capítols del llibre del Gènesi, del sisè al novè, ens expliquen com un diluvi universal elimina la humanitat de la faç de la terra, ja que el mal dels homes havia crescut i ja era insostenible.

No vull comentar la naturalesa del diluvi, ni l’elecció divina de salvar una família, ni la manera com ho fa. Tant sols vull subratllar la dinàmica del mal. El mal, el pecat, té una dinàmica creixent. Venen anomenats una quantitat de pecats inimaginables, recollits tant en el llibre del Gènesi com després en diversos llibres de la literatura sapiencial: assassinats, enveges, pecats d’índole sexual de tot tipus i mena... i cada vegada el pecat es va fent més gran.

La dinàmica del pecat és sempre creixent. No hi ha un moment en que l’anhel interior de l’home quedi saciat, sinó que el pecat és un miratge momentani d’una plenitud falsa. Acabat el miratge, el forat interior de l’home queda altre cop buit. I el pecat creix. Tots sabem que les experiències que un dia ens poden semblar trepidants, al dia següent es tornen rutinàries i cal augmentar-ne la quantitat i la potència a fi d’assolir nivells se satisfacció com els obtinguts anteriorment. És el cas dels fumadors, que quan comencen a fumar estan satisfets amb alguna cigarreta al dia, però que a mesura que passen els anys necessiten fumar més sovint i fumar cigars més forts a fi d’assolir l’estat de plaer cercat. Igualment passa amb totes les altres dimensions del pecat: sexualitat, poder, potència material... tot necessita créixer a fi que la satisfacció no caigui.

Només hi ha una sortida davant d’aquest espiral de pecat: tallar en sec, rebre l’aigua purificadora que ve del Senyor en forma dels sagraments del Baptisme i de la Confessió, i adherir-se a les aigües que veritablement sacien l’esperit de l’home.

4. Babel: el somni de ser com déus

L’últim passatge que vull comentar és el relat de la torre de Babel. Aquest relat pot semblar que ens mostra l’origen de la diversificació de les llengües, però és una història sobre l’orgull humà que cerca de créixer per arribar a l’alçada de Déu. Allò que va començar com una empresa col•lectiva ràpidament queda arruïnat perquè les temptacions de poder individual fan que cada persona pensi que la seva pròpia opció és la millor, es vulgui separar de la col•lectivitat, trenca relacions amb la societat per emprendre el seu propi projecte d’autodivinització. En trencar aquestes relacions amb la societat deixa de parlar el seu idioma, ja no es pot comunicar més amb el proïsme, perquè ja no el veu com algú que és proper i amic, sinó

que veu la resta de la gent de la societat com una amenaça per al

propi projecte.

La solució: altra vegada és la humilitat de posar-se sota el projecte

diví.

5. Conclusió

Concloem, doncs, aquest vídeo recordant que aquests quatre relats,

al cap i a la fi, ens transmeten la mateixa idea: hi ha dos camis de

perfecció: el camí proposat per Déu, i el camí que vol recórrer

individualment l’home. Però només el camí de Déu arriba a bon port

mentre que el camí de l’home és un camí equivocat, un camí que

no

porta més que a la divisió, a la lluita i a l’enemistat amb la societat,

els germans, els conjugues... si de veritat vols viure una vida divina,

cal que et posis sota l’empara de Déu.

Enllaç al vídeo de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=x2AoiCFEVsM

Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRIST (2)

FETS A IMATGE I SEMBLANÇA DE DÉU

Gènesi 2

El text en el que ens basem avui per al comentari és el de la creació d’Adam i Eva, en el capítol segon del llibre del Gènesi

"Quan el Senyor-Déu va fer la terra i el cel no hi havia cap matoll ni havia nascut l’herba, perquè el Senyor-Déu encara no havia fet ploure, ni existia cap home que pogués conrear els camps. Però de dintre la terra pujava una humitat que els amarava en tota la seva extensió.

Llavors el Senyor-Déu va modelar l’home amb pols de la terra. Li va infondre l’alè de vida, i l’home es convertí en un ésser viu. Després el Senyor-Déu plantà un jardí a l’Edèn, a la regió d’orient, i va posar-hi l’home que havia modelat. El Senyor-Déu va fer néixer de la terra fèrtil tota mena d’arbres que fan goig de veure i donen fruits saborosos. Al mig del jardí hi féu néixer l’arbre de la vida i l’arbre del coneixement del bé i del mal. El Senyor-Déu va prendre l’home i el va posar al jardí de l’Edèn perquè el conreés i el guardés. I li va donar aquest manament:

Pots menjar dels fruits de tots els arbres del jardí. Però no mengis del fruit de l’arbre del coneixement del bé i del mal, perquè el dia que en mengis, tingues per cert que moriràs.

Llavors el Senyor-Déu es digué: No és bo que l’home estigui sol. Li faré una ajuda que li faci costat.

El Senyor-Déu va modelar amb terra tots els animals feréstecs i tots els ocells, i els va presentar a l’home, per veure quin nom els donaria: cada un dels animals havia de portar el nom que l’home li posés. L’home donà un nom a cada un dels animals domèstics i feréstecs i a cada un dels ocells; però no va trobar una ajuda que li fes costat.

Llavors el Senyor-Déu va fer caure l’home en un son profund. Quan quedà adormit, prengué una de les seves costelles i omplí amb carn el buit que havia deixat. De la costella que havia pres a l’home, el Senyor-Déu va fer-ne la dona, i la presentà a l’home. L’home exclamà:

Aquesta sí que és os dels meus ossos i carn de la meva carn! El seu nom serà “dona”, perquè ha estat presa de l’home. Per això l’home deixa el pare i la mare per unir-se a la seva dona, i des d’aquest moment formen una sola carn.

Tots dos, l’home i la seva dona, anaven nus, i no se n’avergonyien".

Naturalesa humana: fang i alè de vida

Veiem com l’ésser humà ha estat modelat per la ma de Déu de la pols de la terra. Però a la vegada té quelcom de diferent de tots els altres animals: Déu, per fer viure l’home, bufa un alè, nefesh, en el seu nas, i l’home viu.

El relat de la creació de la persona humana ens explica aquesta naturalesa: que l’home té està format de la terra i de l’alè de Déu. No ens hem de limitar a mirar la constitució de l’home de manera física, és a dir, com si volguéssim dir que l’home està format per dos principis, un cos mortal fruit de la terra, i un esperit immortal que Déu ha insuflat en cada persona. Aquesta divisió, si bé ens pot ajudar a comprendre la constitució de l’home, resulta una divisió massa platònica i que ens pot dur a cometre barbarismes contra el cos tot volent espiritualitzar massa la persona.

El relat de la creació d’Adam, a més a més de fer-ne una lectura metafísica, ens vol explicar una altra cosa: les voluntats de l’home. D’una banda l’home format de fang és fràgil i tendeix a les coses de la terra. Pensem en una figureta de fang: això és l’home de la terra. És fràgil: qualsevol copet de res pot esmicolar la figureta. És tou: quan es mulla, el fang s’humiteja i perd consistència, tendeix a caure, a enfangar-se de nou, a tornar als llots d’on va sortir. L’home de fang és tot façana, pintat de múltiples colors, però buit per dintre, sense consistència, sense valor. Aquest home que està buit pot ser omplert de qualsevol cosa, però no n’hi ha cap que acabi de saciar aquest forat: jocs, festes i disbauxes, ànsia de poder, diners… res del que neix de la terra omple aquest forat interior de l’home.

D’altra banda tenim l’alè de vida que insufla Déu en la persona. Aquest alè fa que l’home visqui, que estigui ple de la gràcia de Déu, que tingui interioritat. Aquest home ja no és una total façana, sinó que conté quelcom de major valor. Aquesta interioritat clama vers les coses del cel, de dalt: l’esperit humà no s’acontenta en les coses de la terra, sinó que només s’omple d’allò que pot fer pujar l’esperit vers les altures

Has estat creat per a la vida, però no una vida viscuda superficialment, no una vida que engoleix sense parar i que mai queda saciada, sinó que has estat creat per a una vida de plenitud. I aquesta plenitud només la podràs aconseguir cercant aquelles coses que eleven l’esperit cap a les altures: en buidar-se interiorment de totes aquelles porqueries que no et fan gens de bé i omplint-te de l’esperit del Senyor, que sempre bufa i sempre està disposat a conduir-te cap als terrens de la gràcia i de la pau.

La dona i l’home creats iguals. La complementarietat

El relat de la creació continua explicant el naixement de la dona del costat de l’home. Aquest relat ha estat moltes vegades mal interpretat, volent definir una superioritat ja sigui de l’home sobre la dona ja que l’un és primer de l’altre, o bé de la dona sobre l’home perquè està creada en últim lloc, coronant així l’obra de la creació. Ni l’una ni l’altra interpretacions és correcta. Vull donar gràcies en aquest moment a la meva professora d’Antropologia Bíblica, la Núria Calduch, que m’ha ajudat a comprendre aquest difícil passatge.

No hi ha precedència de l’home o de la dona, sinó que els textos més antics expliquen que en primer lloc existeix l’ésser humà indiferenciat sexualment (adam), i en un segon moment apareix la diferenciació sexual, adoptant-se els noms propis d’Adam i Eva per definir l’home i la dona sexualment diferenciats (ish i isha).

Per què no son creats de bon inici sexualment diferenciats, sinó només en un segon moment? Deixant de banda les possibles explicacions que poden provenir de la ciència biològica, aquesta creació en dues parts respon també a una resposta antropològica: l’ésser humà no pot viure sol, sinó que necessita de l’altre. L’ésser humà és un ésser social, i com a tal, necessita de relacionar-se amb altres que siguin a l’hora iguals i a l’hora diferents: home i dona són iguals en dignitat, ambdós són creats a imatge i semblança de Déu, i alhora diferents en la seva morfologia i també en la seva interioritat, ja que l’home i la dona tenen sentiments i emocions diferents, modes de vida diferents.

Home i dona són complementaris. Què significa això? No significa que tinguis un complement: mira, aquest és el meu nuvi un complement. Ah què em queda bé? No és aquest el sentit de la complementarietat entre l’home i la dona, sinó que el sentit és molt més profund: com ja hem dit abans, tenim en el nostre interior un forat que necessita ser emplenat. Una de les coses que pot ajudar a emplenar-lo és aquesta complementarietat, ja que només en la unió de l’home i la dona es realitza la unitat antropològica original que mira vers Déu. I aquí no estem parlant de genialitat, sinó de quelcom més elevat: la genialitat només expressa una dimensió de la sexualitat inscrita en la nostra naturalesa creatural. Però la sexualitat ordenada condueix vers les altures, vers la plenitud i la felicitat, vers Déu, que ha inscrit en nosaltres aquesta llei de la sexualitat. La nostra sexualitat és expressió de l’amor diví. Per això, l’home ha ser símbol de l’amor de Déu per la seva dona, i també la dona ha de ser signe de Déu per al seu marit.

L’arbre de la vida i l’arbre del coneixement del bé i del mal

Ara vull fixar-me en dos arbres que han estat plantats al centre del jardí: l’arbre de la vida i l’arbre de la ciència del bé i del mal. D’entre tots els arbres del jardí només un dona un fruit que és prohibit de menjar.

És obvi que aquest relat és mític, no existeixen físicament aquests dos arbres, però a la seva vega el relat és molt interessant per l’existència d’aquests dos arbres. L’arbre és símbol de vida: les seves arrels fan que la terra sigui ferma per a construir, les seves fulles donen ombra al treballador, el seu fruit serveix d’aliment, la seva fusta serveix per a construir-nos cases i mobles…

Doncs hi ha dos arbres en el centre del jardí, dos arbres posats com a símbol de l’elecció de l’home. L’arbre de la vida i l’arbre de la mort. L’un permet a l’home de viure en comunió entre els homes, amb Déu i amb tota la creació; però l’altre serà causa de ruïna de totes les relacions: home i dona ja no podran conviure en la comunió originària, sinó que la relació es convertirà en un sotmetiment; l’home ja no podrà viure en comunió amb la terra, sinó que haurà de cercar-se el menjar i produir-lo amb esforç; la natura es girarà en contra de l’home amb tota mena de malalties; i la comunió amb Déu queda arruïnada com veiem que Adam i Eva s’amaguen del Senyor.

És important veure aquí un element que no hem llegit, però que és transcendental: després de menjar del fruit de l’arbre prohibit, Adam i Eva es teixeixen uns vestits, ja que s’adonen que anaven nus. La nuesa ara esdevé un element de trencament.

Segur que tots vosaltres heu vist les estàtues romanes on apareixen figures antropològiques nues, fins i tot en el Vaticà, en la Capella Sixtina, pràcticament totes les figures estan nues, en el que seria l’obra pictòrica amb més densitat de nus per metre quadrat. Avui en dia, en la nostra societat pudorosa, hem perdut el sentit originari d’aquests nus: la nuesa representada en totes aquestes figures significa la llibertat de l’home i de la dona. La nuesa que es representa no té res a veure amb la sexualitat ni amb la genitalitat, sinó amb la llibertat: només els esclaus són representats vestits, mentre que els homes lliures són representats nus.

D’igual forma, Adam i Eva es tapen les seves vergonyes, ja que han deixat de ser lliures, sinó que s’han convertit en esclaus del pecat. I la diferenciació sexual, volguda per Déu com un element que permet la comunió, esdevé, després del pecat, en un element de submissió, de control, un element que es pot atacar i que separa l’home i la dona.

Però no estem totalment abandonats, comptem amb la gràcia de Déu per recuperar aquest estat originari. Però això ja es motiu d’un altre vídeo.

Conclusió

Al final d’aquest vídeo, què hem aprés del relat de la creació d’Adam i Eva? De forma resumida hem vist:

- Que l’home té un anhel interior de plenitud que no es pot omplir de coses de la terra, sinó només cercant el tresor celestial.

- Que l’home i la dona són socials, i que la relació és necessària. L’amor entre l’home i la dona és símbol de l’amor de Déu per tot el gènere humà.

- Que depèn de nosaltres si volem sanar aquesta ferida interna: podem elegir l’arbre de la vida o elegir l’arbre de la mort. Estem ajudats per la gràcia del Senyor, però el temptador també ens vol mostrar les “meravelles” de l’arbre prohibit.

Com diu sant Ireneu, la glòria de Déu és que l’home visqui. Aquesta vida a la que ens convida Déu és una vida de plenitud del seu amor, simbolitzada per l’amor humà en una sanació de les nostres relacions. I aquesta cura, ajudada per Déu, demana que cadascú de nosaltres s’obri a aquest amor: Déu no podrà entrar en els nostres cors si nosaltres no li obrim, ni que sigui una mica, la porta d’entrada en el nostre interior.

Enllaç al vídeo de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=HVvUNK8tVf4

Pau Manent Bistué

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DESDE ROMA

Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRISTO - y Cap 12

SUMARIO FINAL

Llegamos al último capítulo de este primer curso monográfico sobre la vida en Cristo. Repasemos algunos de los elementos que hemos ido viendo:

- La vida en Cristo es aquello a lo que estamos llamado: en Él existimos, nos movemos y somos (Hc 17,28)

- Los hombres y las mujeres hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Solo acercándonos a Dios, a como Él es, nosotros nos volvemos más humanos y más libres; en cambio, alejándonos de Dios nos animalizamos y perdemos la vida y nuestra libertad.

- Nuestra humanidad no está completa, tiene un hueco. Este hueco no es una falta en la creación, sino que este hueco interior que todos tenemos en nuestro corazón está como elemento de posibilidad de nuestra apertura al prójimo y al amor de Dios. Si nuestra naturaleza fuese completa, no habría relación posible con los otros.

- La ley, los profetas y los sabios de Israel no paran de aconsejarnos una y otra vez cuál es el camino de la vida y de la felicidad. Asimismo, San Pablo y san Juan también nos indican ese mismo camino que ha quedado totalmente al descubierto con la acción de Cristo.

- Tres capítulos hemos dedicado a hablar de Cristo: con Isaías vimos la entrega de Cristo hizo por nosotros, el acto de amor más grande. Posteriormente con las bienaventuranzas y las obras de misericordia nos dimos cuenta que la auténtica vida es la Vida en Cristo, no simplemente una vida espiritual-mística, o una vida según los valores del cristianismo, sino una vida auténtica con relación a Cristo. Los valores cristianos no sirven de nada sin Cristo. Cristo es el fundamento de nuestro actuar, es la medida de nuestro amor.

Enlace al video en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=YDiU6mkWooQ

Pau Manent Bistué

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DESDE ROMA

LA VIDA EN CRISTO - ¿QUÉ ES UN SÍNODO?

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Pau Manent

Primer capítulo de la serie dedicada al sínodo 2023 sobre la sinodalidad, el cuál lleva por título: comunión, participación y misión. A lo largo de esta serie veremos como se desarrolla el sínodo que pone sobre la mesa la cuestión fundamental de la participación del laicado en la toma de decisiones del futuro de la Iglesia.

Enlace al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=wem1Sj5xcMw

Mn Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRISTO - HISTORIA DE LA SINODALIDAD

Pau Manent

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Segunda entrega del curso sobre sinodalidad, repasamos la historia del

desarrollo de diversos sínodos y concilios. Toda la información está extraida del documento “La sinodalidad en la vida de la Iglesia” de la Comisión Teológica Internacional.

Enlace al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=uVAL65Eq3YU

Mn Pau Manent Bistué

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DESDE ROMA

LA VIDA EN CRISTO - TEOLOGÍA DE LA SINODALIDAD

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Pau Manent

En la tercera entrega del curso sobre la sinodalidad y el sínodo de 2023 presentamos los elementos teológicos que se ponen en juego en el acto sinodal: sensus fidei, corresponsabilidad, inspiración del Espíritu Santo, etc.

Enlace al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=ZJL-ZZgoU10

Mn Pau Manent Bistué

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DESDE ROMA

LA VIDA EN CRISTO - TIEMPOS Y ESPACIOS DEL SÍNODO

Pau Manent

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En la presente entrega de esta serie vamos a analizar los tiempo es y los lugares establecidos para el desarrollo del sínodo 2021-2023 de la Iglesia católica. El pasado domingo 10 de octubre de 2021 dio comienzo el sínodo en un acto simbólico en el Vaticano, y el fin de semana del 17 de octubre dará inicio el sínodo en las diócesis. Analizamos las maneras de participar del laicado y del clero en el sínodo, así como el recorrido que seguirán las distintas propuestas hasta llegar al documento de trabajo que se presentará en octubre de 2023.

Enlace al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=Go9v7UanjiY

Mn Pau Manent Bistué

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LA VIDA EN CRISTO - TEMAS DEL SÍNODO

Pau Manent

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Esta es la última entrega de la primera parte sobre el sínodo, en el que vamos a enumerar las temáticas que pretende tratar el sínodo así como realizaremos un rápido recorrido por las lecturas del magisterio recomendadas para plantearse esas cuestiones.

Enlace al vídeo en Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=1zr_fJL7R80

Mn Pau Manent Bistué

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DES DE ROMA...

Pau Manent

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LA VIDA EN CRIST

Después de casi tres semanas que no he publicado ningún escrito, volvemos a la Pascua con fuerza, con contenido nuevo y con muchas ganas de evangelizar en redes sociales. Aproveché estas tres semanas para descansar, para trabajar duro en los diferentes cursos que estoy tomando en la Pontificia Universidad Gregoriana, para pasar tiempo con mis padres y para empezar a preparar mi futura ordenación diaconal. Ahora que las aguas vuelven a fluir a lo largo de la orilla del río, enhebramos la aguja en este proyecto digital que incorporamos, a más tardar, el canal de youtube donde subiremos estas reflexiones más algunos otros materiales en les mostraré algunos datos interesantes sobre Christian Roma y eso no aparece en guías turísticas.

Comenzamos hoy un ciclo de meditaciones alrededor de la nueva vida que Cristo nos ha comunicado y que es muy bueno que comencemos a poner en práctica durante este tiempo de pascua. Si te das cuenta, hemos cambiado el nombre del canal y ahora se llama Vida en Cristo. Y la razón no podía ser más clara: quiero que todos nosotros obtengamos una nueva vida, la vida que Cristo nos comunica.

La vida en Cristo es un título que no he inventado, pero es el título de la tercera parte del Catecismo de la Iglesia Católica, la parte dedicada a explicar todo el campo moral, y que contiene una explicación sobre las virtudes, las pasiones, las beatitudes , diez mandamientos... todo lo que preocupa al campo moral de la persona. Porque el propósito es que el creyente viva como resucitado. No ya como hombre mortal, sino como hombre inmortal, recibiendo la vida que Cristo nos comunica. No ya con cara de cuaresma, o como diría el Papa Francisco, con cara de ′′ pepinillo de vinagre "; pero con cara de pascua. No con obras de oscuridad, sino con obras de luz

Por todo esto, en este curso revisaremos algunos de los principales textos bíblicos en los que se habla la vida cristiana, que son una canción para la vida.

Para obtener una pequeña muestra de lo que encontraremos, revisamos dos versos de las letras de San Pablo a los Colosenses y también en el evangelio según San Juan. Pau dice en la comunidad de Coloses:

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad lo que está arriba, donde el Cristo está sentado a la derecha de Dios. Pon tu corazón en lo que está arriba, no en lo que es de la tierra.

San Pablo nos dice que ya hemos resucitado! Cómo puede ser esto? Tenemos experiencia de vivir en un mundo finito y limitado, de no poder hacer lo que queremos, de sufrir enfermedades y sufrimientos en nuestro interior debido a diversas circunstancias que perturban nuestro carácter... Vivimos en un cuerpo que crece enfermo Y por fin, muere. Pero en vez de San Pablo dice que ya hemos resucitado: esta resurrección de la que habla no es una vida definitiva en un sentido ontológico o metafísico. Pero sí, está en una dirección irónica y nominal: puedes vivir ya como resucitado hoy!

Detente, detente... simplemente dejas ir una serie de palabras extrañas que no conocemos el significado. Cómo quieres que sigamos tu discurso? Bueno, hagamos una pequeña aclaración semántica. Cuando hablamos de algo que es ontológico o metafísico nos referimos a lo que es en realidad, mientras que el nivel óseo se refiere a la forma en que esta realidad muestra. Normalmente estas dos áreas están de acuerdo, pero hay casos en los que no están de acuerdo. Por ejemplo, si tomamos un lápiz, este es un lápiz ontológicamente, ya que se utiliza para escribir, y también se muestra como lápiz en sus características físicas y químicas. Ahora ponemos el ejemplo de que estas dos dimensiones no coinciden: un hombre bautizado. Ontológicamente (es decir, en realidad) es un hijo de Dios y ha sido perdonado por todos sus pecados, pero, por otro lado, se nos muestra como un pecador que necesita una conversión.

San Pablo, hablando de la resurrección se refiere a algo similar: ontológicamente hemos recibido la vida inmortal de Cristo, pero esto no se muestra hasta que todos nos hayamos trasladado de este mundo a otro. Somos mortales, carne y huesos. Sin embargo, tenemos la capacidad de mostrar la vida de los resucitados en nosotros, como él dice: buscando las cosas de arriba.

De la tierra hay bajas pasiones, el amor al dinero, la maldad, la envidia, las disputas, mientras que desde el cielo es amor desinteresado a los hermanos, que se dirige al Padre. Busquemos activos celestiales, ese tesoro del que hablaba Jesús que no está dañado porque los gusanos no pueden comersela.

San Juan en la conclusión de su evangelio, dice que

Jesús hizo en presencia de sus discípulos muchas otras señales prodigiosas que no están escritas en este libro. Los que están aquí han sido escritos para creer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y el creyente, tienen vida en su nombre.

La vida en el nombre de Jesús como debajo del cielo no nos han dado ningún otro nombre que nos pueda salvar. La vida que el hombre y la mujer son llamados a la amenaza es la vida de Cristo, la vida que Él nos enseñó durante su estancia terrenal. Esta es una vida marcada por una palabra: amor.

El amor es una palabra bastante mal usada hoy, y se utiliza para casi todas las cosas: hacer el amor como una forma de expresar actos de unión sexual; corazones insta o tik tok para mostrar algunos post ' me gustó (pero eso no significa que te guste... ); el festival de San Valentín, el 14 de febrero, en la mercancía del amor puro (por cierto, no celebro el día de San Valentin, sino en los santos apóstoles eslavos Cyril y Metodio, patrono de Europa) Pero el verdadero amor es diferente , es el hábito constante de la liberación al vecino: y esta entrega puede tener diferentes niveles dependiendo de la relación que tenga con su vecino (de la típica tríada griega de eros, filia, ágape, pasando por los valores seculares de solidaridad, tolerancia, altruismo... a las virtudes cristianas de la misericordia, la benevolencia y la caridad... pero este no es el momento de tratar el amor; me estoy inscribiendo para un curso específico) ..

Pero si tengo que proponer una definición contemporánea del amor sería la siguiente: si duele, es amor. Puede que ya lo haya explicado en otra entrada, pero lo repetiré de nuevo. Hace mucho tiempo apareció un graffiti: si te duele, no es amor. Estos graffiti están enmarcados en el marco de la lucha contra la violencia dentro de parejas. Este lema fue divertido para mí, pero quité la partícula negativa para explicar que el amor, en verdad, duele. Pero no hace daño a los demás, pero el verdadero amor se hace daño a sí mismo: el sufrimiento de una madre por su hijo enfermo, el dolor causado por el distanciamiento de una pareja de amantes, sufrimiento ante una situación de injusticia dirigida a un ser querido... estos son situaciones de amor verdadero: el amor no hace daño a los demás, pero el sufrimiento sufrido en uno mismo dignifica al ser querido.

Enfrentando este nuevo curso de meditaciones podemos proponer lo siguiente: vivir la vida de los resenos, porque en Cristo hemos vivido, muerto y resucitado. Los cristianos no son prestados a la gente, somos más pascua, porque tenemos una noticia que nos llena de alegría, una alegría que nadie puede quitarse jamás: Jesús ha resucitado y nos ha dado una nueva vida.

Pau Manent

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Enlace al video de youtube

https://www.youtube.com/watch?v=VzcI4biijL0

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DESDE ROMA

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Pau Manent

TODO SE HA CUMPLIDO

Del evangelio según San Juan

Jesús bebió el vino agrio y dijo:

–Todo está cumplido.

Luego inclinó la cabeza y murió.

Hoy se cumplen los 40 días de la cuaresma, hoy es el día final en el que iniciamos los días centrales del año, los días del Triduo Pascual.

Jesús dice que todo ha sido cumplido: todo lo que decían las Escrituras sobre Él ha ido sucediendo: su nacimiento pobre en un pueblo llamado Belén, el más pequeño de la provincia de Judea; su huida a Egipto para escapar de la persecución de Herodes el Grande, el rechazo por parte de los fariseos y los maestros de la Ley, hasta la pasión y la muerte en el madero, como un maldito. Todo ha sido realizado al pie de la letra. Por eso Él puede decir que todo ha sido cumplido.

Pero este cumplimiento es demasiado externo a nosotros mismos, es un cumplimiento que sólo exige que ciertos actos hayan transcurrido. Existe otra dimensión de este cumplimiento, y es que Jesús en la Cruz es el cumplimiento de los tiempos prometidos: Él da plenitud al tiempo y hace entrar la historia en una nueva dimensión donde la relación entre Dios y los hombres queda transformada, porque ya no se realizará más a través de los sacrificios animales, sino únicamente a través del único y perenne sacrificio de la Cruz. Esta es la plenitud del tiempo, en el que queda sellada la nueva y eterna alianza escrita con la sangre sacrificial de Jesús.

Al finalizar este tiempo cuaresmal a veces nos puede parecer que nosotros también hemos cumplido la misión que nos habíamos propuesto. Hemos revisado ciertos aspectos de nuestra vida y hemos puesto manos a la obra para ordenarlos según la voluntad del Señor. Pero el fin de este tiempo cuaresmal no es el fin de la lucha: esta lucha intensa que hemos comenzado en este tiempo debe continuar a lo largo de toda la vida del cristiano, ya que nosotros, después de recibir la gracia del perdón, queremos siempre estar más cerca de aquel que sabemos que nos ama.

Cuando la bandera de cuadros baja significa que la carrera ha

terminado y que luego algunos podrán celebrar la victoria, otros

celebran que han llegado a la meta, mientras otros no celebrarán

nada. Pero en la vida cristiana, todo el mundo gana, porque la

victoria de Cristo computa sobre todos nosotros, una victoria

sobre la muerte. Pasamos, pues, a partir de la noche del sábado

, a celebrar el banquete de la victoria, el banquete de la vida y

del perdón. Nosotros tenemos que ser más de pascua que de

cuaresma. Celebramos, pues, la victoria sobre el pecado y sobre

la muerte.

Pau Manent Bistué

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DESDE ROMA

Pau Manent

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PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU

Del evangelio según san Lucas:

Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda aquella tierra quedó en oscuridad. El sol dejó de brillar y el velo del templo se rasgó por la mitad. Jesús, gritando con fuerza, dijo:

–¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!

Dicho esto, murió.

Cuando el centurión vio lo que había sucedido, alabó a Dios diciendo:

–¡No hay duda de que este hombre era inocente!

Toda la multitud que estaba presente y que vio lo ocurrido regresó a la

ciudad golpeándose el pecho. Pero todos los amigos de Jesús, y también

las mujeres que le habían seguido desde Galilea, se quedaron allí,

mirando de lejos aquellas cosas.

Estamos llegando ya al final de esta cuaresma y seguro que miramos atrás para evaluar cómo están yendo estos días, qué propósitos hemos cumplido, cuáles hemos abandonado… seguro que nadie ha sido un santo, pero también ha habido un gran esfuerzo por mejorar la propia vida y la de los demás, por reconducir aquellas pequeñas acciones que nos desvían de mirar al Señor y pedir perdón por las faltas que hemos cometido.

Y llegamos a este final, a veces, con una extraña sensación de desnudez: no nos vemos revestidos de santidad ni de gloria; no hemos construido ningún Templo para el Señor, y nos sentimos cansados, con ganas de Pascua. ¿Qué puedo ofrecer al Señor al final de la Cuaresma? ¿Qué méritos me he merecido para participar en la mesa del banquete celestial?

Pues ninguno. No tienes méritos ni ofrendas, no tienes vestidos ni templos… pero podemos decir, con el salmo 50:

Pues tú no quieres ofrendas ni holocaustos;

yo te los daría, pero no es lo que te agrada.

Las ofrendas a Dios son el espíritu dolido;

¡tú no desprecias, oh Dios, al corazón hecho pedazos!

¿Me presentaré ante Dios con las manos vacías? Sólo te puedes presentar ante el Señor con un corazón abierto. Esto es lo que hizo el Señor en la Cruz: No te puedo ofrecer obras ni proyectos, no te puedo ofrecer holocaustos ni víctimas, pero te ofrezco mi corazón abierto. Acéptalo Señor. A tus manos encomiendo mi espíritu.

¿Qué lugar hay sobre la tierra de más seguro que las manos del Señor? Ningún terremoto, ningún huracán, ninguna catástrofe podrá nunca hacernos caer de las manos del Señor. Estamos desnudos, pero estamos revestidos de las manos del Señor. Él no nos olvidará.

En un versículo del libro de Isaías dice, refiriéndose a la ciudad de Sión:

Te llevo grabada en las palmas de las manos (Is 49,16)

Que alguna vez he visto traducido como:

Llevo tu nombre escrito en las palmas de mis manos.

Debemos ser muy importantes y muy amados para que Dios lleve nuestro nombre tatuado en la palma de sus manos. Mirad si encontráis alguna persona que se haya tatuado las palmas de las manos… hay muy pocos por no decir que no hay nadie. La gente se tatúa los brazos, las piernas, la espalda… pero las palmas de las manos son un lugar muy importante, son el lugar de la presencia: siempre que haces algo, te miras las palmas de las manos, y tendrás presente aquel a quien tengas tatuado. Dios nos tiene siempre presentes: ¿qué lugar debe más seguro que las manos del Señor?

Pau Manent

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DESDE ROMA

Pau Manent

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AQUÍ TIENES A TU HIJO

Del Evangelio según San Juan

Jesús, viendo a su madre y, junto a ella al discípulo a quien

amaba, dice a su madre:

Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Luego dijo al discípulo:

–Aquí tienes a tu madre.

Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Este viernes de cuaresma es un día un poco especial, porque además de ser un viernes, coincide con la solemnidad de San José. En un principio quería escribir dos meditaciones, una conmemorando a San José; y la otra comentando otra palabra de las siete que Jesús pronunció en la Cruz; pero he pensado que sería demasiado fatigoso y que fuera bien de escribir sólo una. Y he aquí que la providencia me ha llevado a unir en una única meditación a las dos personas más importantes para Jesús: María y José. Quienes son? ¿Qué podemos aprender de ellos?

El papa Francisco, en su carta apostólica Patris Corde nos ha apuntado algunos elementos de la personalidad de José de Nazaret, los cuales también pueden ser aplicados a María.

Padre amado, Madre amada.

Tanto María como José son dos personas infinitamente amadas por el Señor. Él les dio una cantidad de dones inimaginables, pero los dones más importantes que podían menester no fueron otros que los de convertirse en padre y madre de Jesús, el Hijo de Dios.

Todos nosotros tenemos la experiencia de la responsabilidad: a veces alguno de nuestros superiores nos confía una tarea concreta, y nosotros, con responsabilidad, probamos de realizarla con aplicación y dedicación. Cuanto mayor es la responsabilidad, más amor se está demostrando. Aquellos en quienes más nos confiamos son también aquellos a quienes más queremos. Y Dios realizó esto de manera espectacular: no hay sobre la faz de la tierra una tarea mayor que la de cuidar de un hijo; y en el caso de José y María este hijo no era un niño como cualquier otro, era el Hijo de Dios, Jesucristo. Por ello la pareja de Nazaret era la más querida, la más afortunada, la que recibió el don más grande (aunque después pasó por múltiples penurias y dificultades, teniendo cuidado del niño).

Pensemos nosotros en los dones que el Señor nos ha confiado y demos gracias, sabiendo que tenemos una gran responsabilidad para con el Reino de Dios de desarrollar convenientemente estos dones. Eres padre, da gracias al Señor. Eres madre, da gracias al Señor. Eres célibe por el Reino de Dios, da gracias al Señor. Eres inteligente, fuerte, carismático, elocuente … da gracias al Señor.

Padre en la ternura, Madre en la ternura.

Qué palabra más extraña en nuestros tiempos. Vivimos en un mundo sin ternura: nuestro mundo es duro, competitivo, feroz, un mundo que no perdona las equivocaciones ni se agacha para ayudar aquel que lo necesita. En cambio José y María nos enseñan desde su pequeña tarea de padres en un pueblo perdido de la Galilea como se puede cambiar el mundo actuando con ternura, mirando con ojos de misericordia. La ternura es el medio para tocar lo que es débil en nosotros, dice el Papa Francisco.

Necesitamos volver a la ternura, volver a tocar: necesitamos abrazarnos, darnos besos, darnos ánimos, corregir los errores de los otros con caridad … necesitamos que se incendie nuestro corazón con el amor gratuito hacia los nuestros prójimos, para con nuestros estimados. No podemos continuar viviendo separados, aislados unos de otros, con un corazón congelado, frío, que no tiene sentimientos… nuestro corazón ha sido hecho para amar, para acoger, para darse.

Señor, convierte mi corazón en un corazón dispuesto para el amor; enciende en ellos el fuego de tu Espíritu y que descongele mi individualidad; convierte mi corazón en un instrumento para amar y no para odiar; un instrumento para darse y no para aislarse; un instrumento para la comunidad y no para la soledad.

Padre en la obediencia, Madre en la obediencia.

¿Tú crees que a María le hacía mucha gracia ese cambio radical de vida que el ángel Gabriel le propuso? ¿O crees que José estaba muy satisfecho de tener que ocuparse de un niño que no era suyo? Existen muchas dificultades en la vida de José y María, existen también muchas dificultades en nuestras vidas cotidianas. Pero los padres de Jesús son veloces en su respuesta obediente: hacen lo que tienen que hacer, porque la respuesta al amor es siempre una respuesta obediente.

Hoy en día la palabra obediencia parece estar rodeada de un halo negativo: obediencia nos parece esclavitud, falta de libertad, quedar ligado a otro… pero nada de esto es verdad. La obediencia se juega en el amor. No hay respuesta más libre que la de obedecer por amor. No hay respuesta más libre que hacerse cargo de un padre anciano, o hacerse cargo de un niño enfermo, o hacerse cargo de un joven que no tiene recursos para estudiar, o hacerse cargo de un trabajador que ha quedado en el paro.

Debemos abandonar la ansiada libertad adolescente, aquella imagen de la libertad libertina, en que no se debe ocuparse de nada más que de vivir ociosamente, pero en que realidad no hace más libre, sino más dependiente de las experiencias. Debemos vivir una libertad adulta, una libertad responsable que sabe dar respuesta a los signos de los tiempos, en nuestras circunstancias concretas. Señor, que, imitando a José y María, sepa dar una respuesta adulta a tu llamada en el servicio de tu Iglesia.

Padre en la acogida, Madre en la acogida.

José y María reciben con brazos abiertos el anuncio del ángel y acogen en el seno familiar aquel niño que les cambiará la vida. Treinta y tres años más tarde Jesús también abrirá brazos para acoger a toda la humanidad, para abrazar a cada persona y hacerla entrar en su corazón, mientras es clavado en el madero de la cruz. Acoger es una palabra dura, una palabra que exige una respuesta adulta: acoger significa hacer lugar en casa a aquellos que viene de fuera, al extraño. Acoger significa hacerme a un lado para poner al prójimo en el centro.

Recuerdo que hace pocos años, dos o tres, aparecieron algunas pintadas en los muros de algunos edificios de Badalona (donde he estado destinado tres años como seminarista). Estas pintadas recitaban: si duele, no es amor. Sacaré de contexto esta frase y diré que es falso, que el amor de verdad llega al dolor, porque amar profundamente significa, como dice San Pablo, incluso dar la propia vida para que el otro viva.

Señor, os quiero pedir de ver vuestro rostro en el necesitado, y que sepa abrir mi corazón para acogerlo, para acogeros.

Padre de la valentía, Madre de la valentía.

El papa Francisco nos pone delante otra palabra que no está de moda, y que en cambio exige una respuesta adulta. Valiente no es aquel que se va a explorar la selva; valiente no es aquel que se va a correr el Dakar; valiente no es aquel que lucha contra dragones para salvar princesas. En cambio, valiente sí es aquel que se sabe complicar la vida para responder libremente a la llamada del Señor y de la Iglesia, a la llamada de la familia, de la escuela, del trabajo… valiente es aquel que confía en la fuerza del Señor y en su acción providente.

Miro a José, miro a María, miro también a Jesús llevando la Cruz, y quiero ser valiente, quiero confiarme en el Señor y lanzarme a vivir la aventura de la vida. Señor Dios, haznos valientes.

Padre trabajador, Madre trabajadora.

Parece obvio, pero a veces se nos puede pasar por alto: José y María no vivían “del cuento”, sino que eran trabajadores, y enseñaron a Jesús también el valor del trabajo.

Hoy se nos aparece con demasiada frecuencia aquel adagio demasiado adolescente de trabajar poco y cobrar mucho; o aquella otra actitud, también adolescente, de hacer el trabajo de cualquier manera, sin finalizarla correctamente, ya que todos nos puede parecer igual… Hemos de adquirir de nuevo una actitud adulta, la de aquella pareja de Nazaret que con esfuerzo y buen proceder iban desarrollando sus trabajos artesanales hasta llegar a finalizar perfectamente cada encargo.

Quiero recordar un fragmento de la oración del cardenal Vernier al Espíritu Santo: Espíritu Santo dadme buen acierto al empezar, dirección en el proceder y perfección para finalizar.

Padre en la sombra, Madre en la sombra.

Y al final, ¿qué? No hay reconocimientos por ser tierno, valiente, acogedor, trabajador… el mundo en el que vivimos tiene por anti-valores todos estos que hemos nombrado; pero nosotros no lo hacemos por reconocimiento de los hombres, ni siquiera lo hacemos para ganar méritos ante Dios. Nuestro proceder no debe ser un proceder interesado, sino un proceder que está arraigado en el amor de Dios, y que actúa en respuesta a este amor. Tú ya eres salvado por el árbol de la Cruz; ahora te toca responder a este don.

Mujer, ahí tienes a tu hijo. ¡Qué palabras más duras de Jesús! No son palabras bonitas, no son palabras que quieran azucarar una situación que de por sí es dura, son, de lo contrario, palabras que añaden dureza a la ya dura situación. Porque nosotros no tenemos que vivir más como niños, sino como adultos, Jesús nos propone como madre aquella que fue su madre (y también hubiera podido proponernos como padre aquel que tuvo por padre): porqué José y María son aquellas personas que hicieron del niño Jesús un adulto; y nosotros tenemos que vivir también nuestra fe como adultos.

Estimado lector, si has llegado hasta aquí, te felicito, eres perseverante. Terminamos esta larga meditación con una petición:

Señor, aquí tienes a tu hijo. Confío en vos como Padre. Haced que en esta cuaresma mi fe crezca y se haga adulta. Ya no me puedo poner el traje de la primera comunión, yo he crecido; que mi fe crezca conmigo y sea una fe adulta, responsable, valiente, tierna, misericordiosa, que se sabe amada y que quiere trabajar por el Reino de Dios. Os lo pido por Jesucristo, tu Hijo amado, que con el Espíritu Santo eres un solo Dios. Amén.

Pau Manent Bistué

www.paumanent.es

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DESDE ROMA

Pau Manent

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Del evangelio según san Marcos:

Al llegar el mediodía, toda aquella tierra quedó en oscuridad hasta las

tres de la tarde. A esa misma hora, Jesús gritó con fuerza:

–Eloí, Eloí, ¿lemá sabactani? (que significa “Dios mío, Dios mío, ¿por

qué me has abandonado?”).

Algunos de los que allí se encontraban lo oyeron y dijeron:

–Oíd, está llamando al profeta Elías.

Entonces uno de ellos corrió, empapó una esponja en vino agrio, la ató a una caña y se la acercó a Jesús para que bebiera, diciendo:

–Dejadle, a ver si viene Elías a bajarle de la cruz.

El grito de Jesús es un grito de desesperación humana, es el grito de uno que ya no parece poder esperar nada más, es el grito de aquel que se ve ya condenado, sin posibilidad de escapatoria, sin posibilidad de salvación.

Por un lado, me gusta contemplar estas palabras viendo como en el sufrimiento de Jesús toda nuestra humanidad ha sido salvada. Su pasión y su muerte no son un mero teatro: verdaderamente Jesús sufrió el abandono de sus familiares y de sus discípulos (excepto de su madre, María, de Juan y de otras mujeres que quisieron acompañar hasta el pie de la cruz), sufrió el rechazo del pueblo y de los dirigentes, toda la creación se volvió en contra de Él, y al cabo, en el momento álgido en que debía ser glorificado, sufre también el silencio del Padre. Un silencio que no es un abandono, un silencio que dejó la historia de la salvación en suspenso esperando la hora de la verdad. En ningún momento la comunión del Padre y del Hijo se rompió; pero a la vez, en ningún momento como en el calvario Jesucristo había estado más lejos del Padre: Él mismo se hizo pecado, fue alejado de la santidad del Padre, para clavar en la cruz todos nuestros males y así redimir nuestros pecados. Entre la santidad del Padre y la asunción del pecado por parte del Hijo toda la humanidad está abrazada, para que su redención llegue a todos los hombres.

En otro orden de cosas, hoy en día nosotros también podemos sentirnos abandonados: la turbonada de trabajo, la inestabilidad de las relaciones, la solubilidad de las amistades… nos pueden hacer pensar que la vida nos pasa volando sin tener un sitio donde realmente sentirnos queridos; y eso nos puede hacer caer también en los pensamientos del abandono de Dios: no me dice nada, no me hace caso, no siento nada, los problemas no se arreglan, Dios no me quiere… No debemos permitir que estos malos pensamientos entren en nuestro espíritu, sino debemos estar firmes en la fe sabedores de que Dios no nos abandonará nunca. Quizás Él hace silencio, esperando nuestra conversión, esperando nuestra respuesta, pero Él no nos apartará nunca de su amor, sino quiere que nos aproximamos a Él. El miércoles leímos en la primera lectura de la eucaristía aquella profecía del Deuteronomio:

¿Qué nación hay tan grande que tenga los dioses tan cerca de ella, como tenemos nosotros al Señor nuestro Dios cada vez que lo invocamos? (Dt 4,7)

Dios está muy cerca de nosotros, tan cerca que a veces ni nos damos cuenta. Ahora te toca a ti: ¿también dejarás a Jesucristo abandonado en la Cruz, o te aproximarás para estar con Él?

Pau Manent

http://paumanent.es

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