BIBLIA Y COMUNICACIÓN

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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CIBERCULTURA (y 4)

¿HACIA DÓNDE VAMOS CON ESTA NUEVA CULTURA?

La sociedad o Era de la Información favorece y enriquece la cultura al extender la distribución de la información por todo el mundo, y los ciudadanos de esta nueva sociedad de la información, disfrutan de nuevas oportunidades para mejorar la productividad, aprender y divertirse. En la red podemos encontrar una inmensa cantidad de información y el acceso a la misma, en muchas ocasiones, es gratuito. Existe mucho material educativo en la red totalmente gratuito y a disposición del usuario, desde su casa o despacho. La formación se realiza a través del ordenador, la tablet, el móvil, conectados a servidores de información, que a su vez se conectan a las grandes autopistas de la información.

La cultura se ha hecho más igualitaria, ya que todo el mundo puede acceder, en la mayoría de los casos, a recursos vitales que están en línea. Existen cursos que están disponibles en grandes servidores de información que incluso ofrecen enseñanza interactiva, mediante profesores a los que se puede consultar en directo. En el mundo del ciberespacio todos hemos sido creados iguales, y esa igualdad se puede utilizar para reducir y equilibrar las barreras, los prejuicios y las desigualdades, aunque no podrá eliminarlos.

Tendencia a la globalización de la cultura. Las autopistas de la información difunden ésta, y ofrecen sus oportunidades a través de las fronteras, llegando también a las naciones en vías de desarrollo. De este modo derriban fronteras y promueven una cultura mundial, o al menos, la compartición de actividades y valores culturales.

El arte es una de las áreas culturales donde más se aprecia la revolución de la sociedad de la información. Multimedia, Realidad Virtual e Internet, son los grandes abanderados. El arte a través de la multimedialidad y de la red tiene una materialidad inapreciable: no hay objeto. El arte siempre ha sido realidad virtual y la mezcla de las nuevas tecnologías de la información facilitará la interacción. Por primera vez en la historia, existe la posibilidad de realizar el viejo sueño de la universalización de las capacidades creativas del ser humano.

El intercambio y la comunicación electrónica. El correo electrónico es ya el medio usual utilizado para convocatoria de reuniones, anuncios, con propósitos sociales y de negocios, reuniones científicas, etc., y existen listines de direcciones de correo electrónico. Además del gran poder de convocatoria que tiene las redes sociales o las aplicaciones de chat para teléfonos móviles. Cualquier persona puede consultar su buzón de correo en tiempo real para ver si tiene un mensaje, desde prácticamente, cualquier lugar del mundo en que se encuentre. El sistema electrónico de intercambio de documentos ya existente, se perfecciona día a día y facilita todo tipo de transacciones comerciales entre bancos, empresas, universidades, etc. El perfeccionamiento de las redes de comunicaciones de banda ancha, está permitiendo la transferencia simultánea de voz y de datos.

La explosión del ocio. Las actividades lúdicas están siendo más variadas y creativas, gracias a los juegos en línea interactivos que permiten jugar con otros jugadores situados en lugares lejanísimos, que incluso pueden ser desconocidos. El juego puede ser una de las actividades lúdicas que más aumente el grado de convivencia, dado que es fácil integrarse en comunidades virtuales de igual manera a como antes se pertenecía a un club deportivo o recreativo.

Facilidad para la formación continua. Existen en la Red infinidad de cursos de formación, gratis o mediante pago de cuota, que permiten a las personas formarse y actualizarse, no sólo en nuevas tecnologías de la información, sino también en otras disciplinas como economía, ciencias, periodismo, turismo, etc.

El hogar digital. El avance de las tecnologías en el hogar ya está siendo

una realidad palpable, convirtiendo a éste en un proveedor de

entretenimiento confortable, ya podemos disponer de pequeñas salas de

cine, estudios de audición musical. Gracias a la domótica se nos facilita

el mantenimiento del nuestra casa, el aumento de la seguridad, el propio

confort, además de ayudarnos a gestionar mejor el ahorro de energía.

Como podemos apreciar el mundo de la cultura de la comunicación está

cambiando muchas cosas en nuestras vida y continuará cambiando.

Desde una perspectiva cristiana, ¿cómo afrontamos esta nueva realidad?

¿cómo nos enfrentamos a los nuevos retos que se nos presentan por

delante? Creo que sería interesante que reflexionáramos sobre todo ello.

Hno. Pepe Pedregosa, SS

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

CIBERCULTURA (III)

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LA CIBERCULTURA EN EL SIGLO XXI

Hoy día la comunicación está caracterizada por la economía. Ésta nos lo parezca o no, mueve los hilos del mundo. No cabe la menor duda que la comunicación produce riqueza, preguntémosle, si no, a los propietarios de los m.c.s en nuestro país. Además la comunicación puede ser organizada como empresa. Es por ello que las tendencias económicas actuales de la comunicación se orientan hacia grandes, a veces gigantescas, fusiones de grupos mediáticos.

La comunicación, también, ha sido adoptada por la política. La gestión de los partidos, la organización de las elecciones y las campañas electorales, la administración estatal y la actividad diplomática se sirven de la comunicación como información, formación y, no raramente, como manipulación.

La comunicación contribuye a plasmar una nueva antropología, que más tarde analizaremos detenidamente. Las categorías antropológicas han adoptado formas particulares en la cultura oral, después del descubrimiento de la escritura, de la prensa, del surgir de los mass media y de la llegada de la informática e Internet.

La comunicación, además, influye en las descripciones sociológicas. Los valores de la persona, de los grupos, y de la sociedad de las distintas épocas históricas son determinados también por las formas de comunicación.

La comunicación ofrece fenómenos nuevos al estudio de la psicología. La comunicación de masas ha propuesto modelos de identificación y reorganización de los valores en torno a productos mediáticos.

La comunicación ha colaborado a la instauración de una nueva pedagogía. El modelo tradicional de una pedagogía centrada sobre el enseñante o sobre los contenidos debe habérselas hoy con una pedagogía que privilegia al usuario.

La comunicación ha permitido elaborar un nuevo sector del derecho y la deontología. Derechos y deberes de la persona y de las sociedades han encontrado en la comunicación un vasto campo que inventar, creando una especialización en la materia.

La comunicación es un sector de la programación y persuasión social. El marketing, la publicidad, las relaciones públicas, crean relaciones de intercambio de productos y servicios.

La comunicación se ha convertido en

criterio para la gestión de grupos

humanos y de trabajo. El

«management» organiza la

comunicación interna y externa para

coordinar los esfuerzos en vista a los

objetivos fijados. Y todo esto lo hace

mediante la intranet, el e-mail o la

videoconferencia.

La comunicación, por último, es considerada como un conjunto amplio de disciplinas y ámbitos de investigación, que son las ciencias de la comunicación. Hasta hace bien poco existía la Facultad de Periodismo. Hoy hablamos de ciencias de la comunicación. Universidades, centros especializados y escuelas técnicas ofrecen a nivel mundial un floreciente campo de formación para los jóvenes.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

 

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Hno. Pepe Pedregosa, SSP
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CIBERCULTURA (II)

¿QUÉ ES LA CIBERCULTURA?

Cuando hablamos de comunicación, en nuestros días, ya hemos dejado de referirnos a la enumeración de los distintos medios de comunicación. Hablar de comunicación ya no es hablar de prensa, cine, radio, televisión, informática… Aunque implique a todos estos instrumentos. Hablar hoy de comunicación es hablar de la red de redes, del multimedia, de aldea global, de interactividad, de comunicación en tiempo real, de Messenger, de cámara digital, de encuentro virtual, de ciber-relaciones, etc.

Pero, tal vez, sea importante que tengamos claro a qué nos estamos refiriendo

cuando hablamos de cultura de la comunicación.

Cultura

Si tomamos el Diccionario de la RAE, podemos encontrarnos con la siguiente

definición de cultura: «Resultado o efecto de cultivar los conocimientos

humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del

hombre.»

Esta definición de cultura me pareció excesivamente abstracta, al menos para el tema que nosotros estamos tratando. Entre las varias definiciones de cultura que he encontrado me quedo con la del P. Silvio Sassi (1949-2014), que fue Superior General de la Sociedad de San Pablo, congregación a la pertenezco, que, a mí personalmente, me convence más. Para él la cultura es «un modo de ser, un modo de vivir, una manera de estar en el mundo, una forma particular de existir, una mentalidad, un método de actuar y un estilo de vida».

Comunicación

Veamos ahora a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de comunicación. Algunos estudiosos dicen que se han encontrado hasta 126 definiciones de comunicación. No obstante, cualquiera entiende por ella, la acción de comunicar; y comunicar es hacer partícipe a otra persona lo que uno sabe, piensa, tiene, lleva dentro... Algún especialista podría decirnos que comunicación es aquel proceso de transmisión e intercambio de mensajes entre los seres humanos. Sin embargo, la comunicación es un fenómeno muy complejo como veremos a lo largo de esta exposición. Aunque pienso que podríamos quedarnos con esta última definición.

Cultura de la comunicación

¿Qué decir de la cultura de la comunicación? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de ella? Si hemos definido anteriormente la cultura como un modo de vivir, un modo de ser, un estilo de vida, un modo de vida, al fin y al cabo, nadie podrá negar que, en la actualidad, nuestra cultura sea una cultura de la comunicación. Basta echar una ojeada a nuestro alrededor y nos daremos cuenta que la comunicación está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y está configurando nuestro modo de vivir, aunque ésta no esté difundida del mismo modo en todos los continentes, ni en todas las personas.

La comunicación es una cultura porque, sobre todo, por medio de la tecnología informática e Internet ha surgido un modo nuevo de representar, conocer y comunicarse con la realidad, entre personas y grupos.

Por tanto la cibercultura podríamos definirla como el «nuevo estilo de vida que se ha creado en torno a la informática e Internet»

Hno. Pepe Pedregosa, SSP 

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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CIBERCULTURA (I)

Introducción

Estoy en mi habitación intentando ordenar un poco las ideas para un artículo que me han pedido desde la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona. Delante de mí tengo «la pantalla de mi portátil, estoy escuchando música en un dispositivo móvil y, desde mi ventana, observo en la calle a jóvenes, y no tan jóvenes, hablando por su móvil, chateando o leyendo mensajes en el mismo, y, alzando un poco la mirada, reconozco distintas antenas, en forma de grandes platos, que me indican señales de canales digitales. Todo un símbolo del mundo mediático que nos envuelve». ¿No habéis tenido vosotros nunca esta misma experiencia? Si no la habéis tenido os aseguro que vuestro hijos e hijas sí.

De muy pocos años a esta parte el modelo cultural ha cambiado. Pero además a una velocidad vertiginosa. Y no pensemos en estos nuevos medios como si se tratase de una moda pasajera. La nueva cultura mediática, la cibercultura como la llaman algunos expertos, está influyendo fuertemente en nuestros jóvenes.

La historia del siglo XXI, no me cabe la menor duda, se está escribiendo con palabras como red de redes, arroba, e-mail, ciberespacio, internet, blog, chat, foro, messenger, puntocom, e-commerce, móvil, sms… e incluso me atrevo a afirmar que nuestro modo de escritura está cambiando, y a de una forma vertiginosa, sobre todo por la influencia de estos últimos. Permítanme una anécdota personal. ¿Recuerdan cuando nació la princesa Leonor? ¿Saben cómo me enteré yo de la noticia? Por un mensaje sms que recibí en mi móvil. Pero no crean que yo fui un caso aislado, al parecer la gran mayoría de periodistas de este país se enteraron de ese modo. El mensaje emitido por la Casa Real fue un sms. Hoy esto sería impensable, pues si queremos estar al tanto de las noticias es más que probable que tengamos que estar atentos a las redes sociales.

Cuando los diarios están llenos de avisos que terminan en «.com», la gente tiene direcciones de sus amigos que incluyen una «@» y navegar no es ya sinónimo de veleros, hemos de detenernos a reflexionar, porque algo está cambiando a nuestro alrededor. ¿Qué está cambiando en nuestra cultura?

Yo no soy ningún especialista en Internet, ni en la red de redes, simplemente

soy un internauta que ante su pantalla de ordenador y con un procesador de

texto se ha puesto a reflexionar. Mi pretensión hoy, no es otra que la de

ofrecer un perfil acerca, sobre todo, del joven de nuestro tiempo que nos

pueda ayudar a comprender mejor muchas de las actitudes que tienen hoy

día. Por eso, vamos a comentar algunos de los principales cambios, que se

han dado en nuestra sociedad, debidos sobre todo a la aparición de la

llamada cibercultura o cultura de la comunicación, cuyo protagonista principal

ha sido Internet y la llamada Generación I o «Internet Generation».

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

Hno. Pepe Pedregosa

 

PABLO. COMUNICADOR DEL EVANGELIO (y VI)

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Algunas claves para comunicar al estilo de Pablo

Tercera clave: Encontrar valores comunes para elevar desde ellos

. «Debemos anunciar el evangelio a los paganos» (Cf. He 9,15)

Pablo nunca se conformó con manifestarse a sí mismo, y con

conectar con los demás. Él arde de amor, y contagia esa llama, hasta que prende en los demás. Pero, al fin y al cabo, la lumbre es de Otro. Además el está firmemente persuadido que esa llama ha de transmitirla no a las ovejas descarriadas de Israel, sino a aquellos que no creen en Dios. Dios revela su Hijo Jesús a Pablo para que lo comunique a los paganos. La misión confiada a Pablo constituye una apertura hacia nuevos destinatarios de la Salvación. Evangelizar a los paganos no es lo mismo que evangelizar a los judíos, puesto que provienen de experiencias religiosas completamente distintas. Todo el proceso comunicativo debe cambiar: el comunicador y los contenidos de la comunicación en su propia integralidad deben estar en función de la salvación de los destinatarios paganos.

Esta misma vocación recibida y acogida por Pablo, es muy posible que la estemos recibiendo algunos de nosotros en una Europa totalmente descristianizadas, donde bastantes de nuestros contemporáneos no han oído hablar de Jesús de Nazaret, o si han oído hablar de Él no han tenido la oportunidad de experimentarlo.

Conclusión

Tú, yo, nosotros debemos ser «Pablo vivo hoy». Portadores de evangelio y de Buena Noticia a todos aquellos que no han tenido experiencia del Resucitado. Esa es la misión a la que nos está llamando Dios a los cristianos del siglo XXI.

Hno. Pepe Pedregosa, SS

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

Hno. Pepe Pedregosa

PABLO. COMUNICADOR DEL EVANGELIO (V)

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Algunas claves para comunicar al estilo de Pablo

Segunda clave: Comunicar desde el propio ser. «Cuando me siento débil es cuando soy más

fuerte» (2Cor 12,10)

Para alcanzar el logro de su acción, otra clave que debe tener en cuenta un buen comunicador

del evangelio es partir de su propio e inconfundible ser. No comunicamos bien lo que no somos,

ni desde lo que no somos. Esto implica atenerse a la verdad, el ser auténticos, el ser verdaderos.

Comunicar personalmente no consiste en transportar datos sino en brindar la propia experiencia

a otro, para ser comprendido. Esto exige no adulterar la realidad. Nada es menos comunicativo

entre las personas, que lo aséptico, lo im-personal, lo frío, lo des-personalizado, lo cosificado. La verdadera comunicación exige lo singular, lo único, lo distinto, lo personal.

En este sentido, el ejemplo de san Pablo resulta clarividente. La comunicación del evangelio en san Pablo es débil, se efectúa en condiciones que, humanamente hablando, pueden ser juzgadas insólitas e ineficaces. Pablo es un comunicador con “personalidad propia”, un sujeto distinto, que posee sus virtudes y sus defectos, sus calidades y deficiencias características. No mutila su carácter, no amputa su fuerte y peculiar temperamento, sino que se apoya precisamente en él, para alcanzar a comunicar con un estilo y un tenor propios, diferentes, únicos. Verdaderamente, su singularidad resulta siempre admirable, como el hecho de constituir alguien tan especial, un auténtico “cruce de camino” personal entre comunidades y culturas muy diversas (judío de raza, cristiano de fe, con elementos de formación griega y ciudadanía romana, entre otros rasgos). Pablo comunica el evangelio con una predicación que no se sirve de hábiles razonamientos o de un lenguaje rebuscado. En un contexto cultural en el cual la comunicación del saber y la propuesta de la religión son confiadas al poder de convicción de las personas que tratan estos temas y al refinamiento del lenguaje utilizado.

La relación que se establece en la comunicación del evangelio entre Pablo y los cristianos de las diversas comunidades por él fundadas es «calurosa»: como entre madre, padre e hijos; como entre personas que se aman. Pablo realiza una comunicación capaz de hacer vibrar al comunicador, al mensaje, a los destinatarios. Esta debería ser nuestra forma de comunicar.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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PABLO. COMUNICADOR DEL EVANGELIO (IV)

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Algunas claves para comunicar al estilo de Pablo

Primera clave: Comunicar hacia el otro. «Me hago todo para todos» (1Cor 9,22)

La primera clave consiste en adaptarse. Lo cual implica tener presente a nuestro receptor o receptores, ser flexibles, ajustar al otro nuestro acto comunicativo. No hay dos receptores idénticos, no existen dos públicos iguales. Cada persona recibe y acoge el mensaje de acuerdo con su propio ser.

Todo esto lo sabía Pablo muy bien. Él supo adaptarse a todos y cada uno de sus interlocutores. Fijó siempre su atención en la persona concreta. Pablo es capaz de salir, de peregrinar, de ir en busca del otro, no es el otro quien viene a buscarle. Tengamos en cuenta que no serán los paganos, los alejados, los rebotados aquellos que vengan a buscarnos a la iglesia, somos nosotros los que debemos salir a su encuentro. La comunicación paulina de Cristo incluye, como elemento necesario, la identidad específica de cuantos le escuchan o leen. Pablo es capaz de adecuar sus palabras al público particular al cual se dirige. Se podría observar la vida y los escritos de Pablo con el criterio que motiva toda su comunicación: Cristo, muerto y resucitado, es salvación para todos. La predicación universal de este evangelio debe realizarse uniendo de forma fecunda la persona de Cristo y la capacidad comunicativa del público que acoge el anuncio.

Otro testimonio de Pablo con respecto comunicar hacia el otro, podemos encontrarlo en sus cartas. Todas están dirigidas y orientadas a una comunidad específica. Están escritas y vividas de una forma singular, de acuerdo a las necesidades de cada una de éstas.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

PABLO, COMUNICADOR DEL EVANGELIO (III)

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Pablo, comunicador por vocación

“Pablo, después de la experiencia de Damasco, se convirtió en mediador y heraldo de aquella misma revelación de la que había sido previamente destinatario. Y no se trató de una elección propia, sino de una vocación recibida. En la apertura de sus cartas, Pablo dice ser “apóstol por voluntad de Dios”, y haber sido “llamado a ser apóstol por vocación”. Esta aclaración de Pablo es al vez polémica y apologética. A quienes ponen en discusión su enseñanza y liderazgo, Pablo ha de decirles que todo cuanto hace y cuanto dice no es fruto de su propia iniciativa, y mucho menos de su arbitrio; antes bien, proviene de una precisa voluntad y disposición de Dios.

Él es apóstol porque en Damasco fue conquistado, iluminado y enviado, en un momento en el que, en realidad, pensaba ser depositario de otro “encargo” divino bien diferente. En el anuncio privado y público que lleva a cabo, anuncia a Cristo y al Evangelio que antes perseguía con encono (He 9,4-5); 22,4.7-8; 26,14-15) y va fundando iglesias de ciudad en ciudad mientras antes intentaba devastar las de Palestina con todas sus energías (Gál 1,13). Él, que, desde su juventud, había rivalizado con sus coetáneos en cuanto a su celo por “el judaísmo” (Gál 1,14), y que habría proseguido su carrera con orgullo y colmado de títulos y privilegios judíos (Flp 3,4-6), es ahora el apóstol de Cristo en beneficio de los filipenses, de los corintios o de los efesios, etc., los cuales, de no haberse producido el encuentro de Damasco, nunca habrían entrado en sus planes.

Pablo es, por consiguiente, una persona llamada a comunicar un mensaje que no es suyo a personas que nunca habría escogido como su auditorio, pero que, sin embargo, se han convertido ya en sus interlocutores de forma definitiva e irrevocable.: “¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?... Porque estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes ni las futuras, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.” (Rom 8,35.37-39)

Comunicador por vocación, se puede decir que Pablo se identificó con el mensaje que portaba.” Por eso se hacía creíble, tengamos estos en cuenta cuando transmitamos el evangelio.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

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BIBLIA Y COMUNICACIÓN

PABLO, COMUNICADOR DEL EVANGELIO (II)

La comunicación de Pablo brota desde Dios

“Pablo a pesar de que han transcurrido dos milenios desde su parábola histórica, ha de ser considerado como uno de los grandes comunicadores de la historia. Sin embargo, todo lo que comunicó como gran protagonista a través de los tiempos y en todos los continentes, él mismo dice haberlo recibido de Dios, porque Dios se complació de concederle dicha revelación.

Por este motivo, retornaba a menudo al acontecimiento de Damasco como el momento clave que había dividido en dos partes su historia y, sobre todo, como el manantial inagotable del que brotaban su teología y su apostolado. Damasco posee una centralidad absoluta en la existencia y en la reflexión teológica de Pablo.”

Damasco supone para Pablo un antes y un después. Damasco es la llamada de Dios a Pablo para hacerlo comunicador del evangelio. “Éste es un instrumento que he elegido yo para llevar mi nombre a los paganos, a los reyes y a los israelitas.” (Hch 9,15).

Por eso, Pablo no es simplemente un comunicador. Es un comunicador del evangelio, un misionero, un profeta, un apóstol. De Dios, de Jesús Resucitado, recibe la vocación y el mandato de llevar el Anuncio a todos los confines de la tierra. Lo que Pablo tiene que comunicar le viene dado, no brota de él mismo, no es algo que él posee. Lo que Pablo debe comunicar viene de Dios. Pablo debe comunicar a Cristo muerto y resucitado. Una primera enseñanza para todos nosotros que de alguna u otra manera somos evangelizadores, somos apóstoles. Lo que tenemos que comunicar al mundo de hoy viene de Dios. El mensaje que hemos de transmitir es que Jesús está vivo y presente en nuestro mundo. Ese es el anuncio cristiano.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP

 

 

BIBLIA Y COMUNICACIÓN

PABLO, COMUNICADOR DEL EVANGELIO (I)

Introducción

Al menos mí, no me cabe la menor duda, que la historia del siglo XXI se escribirá con palabras como red de redes, arroba, e-mail, ciberespacio, Instagram, blog, chat, foro, Facebook, puntocom, e-commerce, móvil, sms… e incluso me atrevo a afirmar que nuestro modo de escritura cambiará sobre todo por la influencia de estos últimos.

Cuando los diarios están llenos de avisos que terminan en «.com», la gente tiene direcciones de sus amigos que incluyen una «@» y navegar no es ya sinónimo de veleros, creo que hemos de detenernos a reflexionar, porque algo está cambiando a nuestro alrededor. ¿Qué está cambiando en nuestra cultura? ¿Cómo acercarme a ella para difundir el evangelio? ¿Cómo llevar el evangelio a estos contemporáneos a los que Jesús ama con locura? Estas son preguntas que como evangelizador, como apóstol, me surgen y me preocupan. Dando vueltas a estas preguntas vinieron a mi mente las palabras de monseñor Ketteler, obispo de Maguncia: «Si san Pablo viviese hoy, se haría periodista». Sí, si Pablo estuviese hoy entre nosotros, usaría los medios más rápidos y eficaces que nos ofrece la cultura de la comunicación para llevar el mensaje del evangelio a todos los confines de la tierra.

Todo esto fue lo que me movió a preparar algunas entradas dedicadas a este tema. Yo no soy un exegeta, pero sí me interesa mucho el mundo de la comunicación, unido al de la Biblia y por supuesto como buen hijo de mi “padre”, soy un enamorado de Pablo. Así que decidí que el mejor servicio que os podía prestar era hablaros de Pablo desde el punto de vista de la comunicación.

¿Por qué la comunicación?

Porque comunicar es hacer partícipes a otros de lo que uno tiene. Hacer partícipe a otra persona lo que uno sabe, piensa, siente, tiene, lleva dentro...

La comunicación es acción, es verbo más que sustantivo, es ser más que poder, perfección más que ausencia, movimiento más que pasividad.

Y por si todo esto os parece poco. Estaréis de acuerdo conmigo en que comunicar es dar, es donación. ¿Os habéis dado cuenta que es el primer acto que Dios realiza, según nos cuenta la Sagrada Escritura? Siete veces aparece en el capítulo uno del Génesis la palabra “dijo”. Lo primero que Dios hace es comunicarnos parte de su ser en la Creación. Por eso, el acto de comunicar siempre es un acto creativo. Cuando nos comunicamos estamos siguiendo el mandato de Dios de gobernar el mundo y continuar su creación.

Desde este punto de vista creo que san Pablo tiene mucho que enseñarnos, pues él fue capaz de unir teología (anuncio del kerigma) y comunicación. Pero además creo que, en la era de la cultura de la comunicación tenemos una urgente necesidad de Pablo, del Pablo audaz para subir al Areópago, el sitio de los encuentros. Es necesario derribar las viejas fronteras, tal y como hiciera, el Apóstol, y ofrecer a la Iglesia una especial oportunidad para renovar su espíritu misionero y evangelizador.

Necesitamos hacer como Pablo: entrar en el areópago que hoy es la cultura de la comunicación y anunciar a Cristo Resucitado, aunque a primera vista, tal y como le ocurriera a él mismo, no tengamos éxito ninguno. Antaño Pablo viajó a pie y en barco. También nosotros debemos viajar ya sea por teléfono o por skype, por libros o por TikTok, por periódicos o videos, por radio o por Internet.

Hno. Pepe Pedregosa, SSP